China desafía a EEUU y lanza un aviso con una medida energética nunca vista: “Carecen de autorización de la ONU”

China ha elevado el tono frente a Estados Unidos en un nuevo pulso geopolítico que tiene implicaciones directas en el mercado energético global. El gigante asiático ha instado a sus empresas a ignorar las sanciones impuestas por Washington relacionadas con la compra de petróleo iraní, al considerar que “carecen de autorización de la ONU”.

El conflicto gira en torno a las restricciones que Estados Unidos mantiene sobre el comercio energético con Irán, un país clave en el suministro de crudo. Washington ha endurecido en los últimos años su política de sanciones para limitar los ingresos del régimen iraní, pero Pekín ha decidido marcar distancias.

El Gobierno chino sostiene que estas sanciones son unilaterales y, por tanto, “ilegítimas en el marco del derecho internacional”. En consecuencia, ha dado instrucciones a sus refinerías y empresas energéticas para que continúen operando con normalidad, ignorando las restricciones estadounidenses. La medida se produce antes de la reunión prevista para finales de mayo entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping.

Petróleo iraní, pieza clave
Irán representa una fuente estratégica de energía para China, especialmente en un contexto de alta demanda interna. Las importaciones de crudo iraní, a menudo canalizadas mediante mecanismos opacos para evitar sanciones, han sido fundamentales para garantizar el suministro.

El Ministerio chino de Comercio ha explicado en un comunicado que estas sanciones no se deben “ni reconocer, ni aplicar, ni respetar”. La orden del gobierno se aplica a tres empresas de la provincia de Shandong: Shandong Jincheng Petrochemical Group, Shandong Shouguang Luqing Petrochemical y Shandong Shengxing Chemical; y a otras dos con sede en otras localidades chinas: Hengli Petrochemical (Dalian) Refinery y Hebei Xinhai Chemical Group.

La respuesta del gobierno chino representa un cambio de postura hacia Estados Unidos. Anteriormente permitía que sus firmas acatasen las restricciones estadounidenses para mantener el acceso al sistema financiero del dólar. En paralelo, Pekín está activando mecanismos de cobertura financiera para que las empresas sancionadas puedan seguir operando con yuanes y a través de canales bancarios alternativos al dólar.

Esta decisión envía un mensaje claro: Pekín no está dispuesto a supeditar su política energética a las decisiones de Washington. Al mismo tiempo, la medida intensifica la rivalidad entre ambas potencias, y demuestra que las sanciones estadounidenses no son un instrumento universal: solo funcionan contra economías que dependen del dólar.

Fuente: As US

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