La inteligencia artificial volvió a mover el tablero global de los negocios y esta vez el gran protagonista es Samsung Electronics. El gigante tecnológico surcoreano superó por primera vez el umbral del US$1 billón en valor de mercado, convirtiéndose en apenas la segunda empresa asiática en alcanzar esta cifra, detrás de TSMC.
El impulso no llegó desde sus smartphones, televisores o electrodomésticos. El verdadero motor detrás de este salto histórico está en los semiconductores y, especialmente, en los chips de memoria que alimentan la nueva ola de inteligencia artificial que domina actualmente a Wall Street y a las grandes tecnológicas del mundo.
Las acciones de Samsung subieron más de un 12 % en la bolsa de Seúl durante la semana, llevando su capitalización bursátil hasta rondar los 1,500 billones de wones surcoreanos, equivalentes a poco más de US$1.03 billones. El movimiento también impulsó al índice Kospi a máximos históricos, reflejando el optimismo que atraviesa el mercado tecnológico asiático.
La inteligencia artificial cambió las reglas del juego
Durante años, Samsung fue vista como una compañía capaz de dominar múltiples categorías de consumo al mismo tiempo. Sin embargo, el mercado actual está premiando algo mucho más específico: la capacidad de producir la infraestructura que hace posible la inteligencia artificial.
Los modelos generativos, centros de datos y sistemas de computación avanzada requieren enormes cantidades de memoria de alto rendimiento para operar. Y ahí Samsung tiene una ventaja difícil de ignorar. La empresa es actualmente el mayor fabricante mundial de chips de memoria DRAM y NAND, componentes esenciales para entrenar y ejecutar sistemas de IA.
A esto se suma su apuesta cada vez más agresiva por las memorias HBM (High Bandwidth Memory), utilizadas en servidores de inteligencia artificial y procesadores de nueva generación. La demanda ha sido tan alta que muchos analistas consideran que la industria atraviesa un auténtico “superciclo” impulsado por la IA.
El momento también coincide con una escasez global de capacidad de producción. Mientras las tecnológicas continúan invirtiendo miles de millones en centros de datos y nuevos modelos de inteligencia artificial, los fabricantes de chips intentan aumentar la oferta a una velocidad que todavía no alcanza el ritmo de la demanda. Ese desequilibrio ha elevado precios y fortalecido los márgenes de compañías como Samsung.
Un giro radical frente al escenario de hace un año
El contraste resulta llamativo. Hace menos de dos años, Samsung enfrentaba un panorama complicado debido a la caída de la demanda tecnológica global y al debilitamiento del mercado de memorias. La compañía incluso registró uno de los peores desempeños de su división de chips en décadas.
Ahora la situación es completamente distinta. La firma reportó beneficios récord en su división de semiconductores durante el último trimestre, superando ampliamente las expectativas del mercado. Algunos reportes señalan que las ganancias operativas de esta unidad crecieron hasta ocho veces respecto al mismo período del año anterior.
Los inversionistas también han reaccionado positivamente a los avances de Samsung en tecnologías de fabricación más avanzadas, incluyendo procesos de 2 nanómetros y el desarrollo de nuevas generaciones de chips HBM4, considerados claves para el futuro de la inteligencia artificial.
El boom de los chips apenas comienza
El ascenso de Samsung no ocurre de manera aislada. La industria global de semiconductores atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia. De acuerdo con proyecciones recientes del sector, las ventas globales de chips podrían superar el billón de dólares durante 2026, impulsadas por la expansión de la inteligencia artificial, la automatización industrial, los vehículos autónomos y la computación en la nube.
En ese escenario, Asia se ha convertido en el centro neurálgico del negocio tecnológico mundial. Empresas como SK hynix y TSMC dominan áreas estratégicas de la cadena global de suministro, mientras Estados Unidos y Europa aceleran inversiones para reducir su dependencia de la manufactura asiática.
Samsung, sin embargo, parece ocupar una posición especialmente privilegiada. La compañía produce memoria, fabrica chips para terceros y, al mismo tiempo, mantiene uno de los ecosistemas tecnológicos de consumo más grandes del planeta.
El reto ahora será sostener el ritmo
Aunque el entusiasmo de los mercados es evidente, varios analistas coinciden en que la etapa más difícil comienza ahora. Mantener una valoración superior al billón de dólares exigirá que Samsung continúe creciendo en un mercado extremadamente competitivo y marcado por cambios constantes.
La empresa todavía enfrenta presión en segmentos como smartphones y electrónica de consumo, donde fabricantes chinos han ganado terreno rápidamente. Además, deberá demostrar que puede competir con más fuerza en el negocio de chips avanzados frente a rivales como NVIDIA y TSMC, considerados hoy líderes de la revolución de inteligencia artificial.
Por ahora, el mercado parece apostar a que Samsung tiene el tamaño, la capacidad industrial y la experiencia suficiente para mantenerse en el centro de esta nueva carrera tecnológica.
Fuente: Mercado