En la comunidad de Los Girasoles III, en el Distrito Nacional, Mari Santana, de 3 años, está bajo el cuidado de su hermana, de 11 años. Es un día normal.
Hasta que los vecinos ven a la niña más grande correr desesperadamente con su hermanita en brazos buscando ayuda. La pone sobre un mueble y grita porque la niñita no respiraba. Mari tiene los labios azules. Su hermana alcanza a balbucear que jugaban con una almohada. La autopsia dirá «asfixia».
Muchos padres dominicanos, como en el caso de esta familia, se ven obligados a trabajar jornadas extensas para garantizar el sustento básico. La ley dominicana les prohíbe dejar a sus hijos solos o en manos de menores.
¿Pero qué haces? ¿La comida o el cuidado? ¿Los chelitos o el riesgo? ¿El pan nuestro de cada día o la muerte más absurda?
Foto: NTelemicro5