Líderes de China, Rusia e India se reúnen para contrarrestar la influencia de EEUU

Los líderes de China, Rusia e India figuran entre los jefes de Estado que se reúnen en Kirguistán esta semana para la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, un grupo presentado como un contrapeso a la influencia global de Estados Unidos.

El presidente chino, Xi Jinping; el presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi, tienen previsto asistir a los actos en Biskek, la capital de la nación centroasiática.

También están programadas varias reuniones bilaterales al margen, incluida una entre Putin y Xi el lunes, así como conversaciones entre el líder ruso y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, el martes, día de las sesiones oficiales de la OCS.

Rusia, que ya lleva cuatro años y medio de su invasión de Ucrania, e Irán, que lleva seis meses en una guerra con Estados Unidos e Israel, consideran la cumbre una plataforma importante para fortalecer sus relaciones con socios no occidentales.

La OCS fue fundada en 2001 por China, Rusia y cuatro países centroasiáticos como un foro de seguridad. En el último cuarto de siglo, ha crecido en tamaño e influencia, aunque sus objetivos y programas siguen siendo vagos y su reconocimiento mundial es bajo.

Ahora incluye a 10 países: Rusia, China, India, Irán, Pakistán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. Muchos otros países tienen el estatus de “socios de diálogo”.

Junto con Rusia, China ha presentado la OCS como una alternativa a organizaciones alineadas con Occidente como el G7, y en los últimos años ha querido ampliar el alcance y la influencia de la organización, prometiendo desarrollo y asistencia financiera.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China manifestó la semana pasada que la organización ha “explorado con éxito un nuevo camino para la cooperación regional”. Beijing ha promovido de forma constante la idea de un orden mundial alternativo con el respaldo de Rusia.

Asistentes a la cumbre tienen desacuerdos importantes

Para muchos miembros de la OCS, la cumbre será una oportunidad para mostrar que mantienen vínculos sólidos en el escenario global pese al deterioro de las relaciones con Occidente.

Sin embargo, la organización no es un bloque político o militar unificado, y analistas señalan que sus miembros tienen desacuerdos importantes y sus propios intereses diferenciados.

Para países como India, no obstante, la cumbre probablemente se centrará más en la imagen y en el envío de señales estratégicas que en resultados sustantivos, dicen expertos.

El foro está fuertemente influido por China e incluye a Pakistán como miembro; ambos son rivales de India.

Dinakar Peri, investigador en estudios de seguridad en Carnegie India, explicó que la OCS le da a India un asiento en la mesa en una región cada vez más moldeada por la competencia entre las grandes potencias, lo que le permite proteger sus intereses, seguir las corrientes geopolíticas y proyectarse como un actor confiable.

“Aunque quizá no determine por completo la agenda, le da a Nueva Delhi una visión de primera mano de la región y le permite cubrirse con otros”, declaró Peri.

Turquía, que tiene estatus de socio dentro de la OCS, también busca utilizar la plataforma para fortalecer su posición en la región.

Considera que la membresía en la OCS forma parte de una política exterior equilibrada que procura mantener sus vínculos tradicionales con Occidente como parte de la OTAN, al tiempo que refuerza su influencia en Eurasia.

El presidente Recep Tayyip Erdogan, quien incorporó a su país a la OCS como “socio de diálogo” en 2012, ha declarado reiteradamente que quiere que Turquía se convierta en miembro permanente. Aunque Turquía mantiene estrechos lazos comerciales con la Unión Europea en virtud de un acuerdo comercial de 1995, su candidatura para ingresar en la UE se ha estancado durante más de 25 años.

Fuente: AP

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