Estos días en Pekín, se reunirán casi 3.000 diputados de la Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano legislativo del país, y otros 2.000 asesores del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh).
Las claves principales de los plenos del Legislativo y Consultivo chinos son la estabilización económica en medio de un mundo turbulento y una guerra arancelaria con Estados Unidos; el impulso tecnológico, de la mano de la inteligencia artificial; y la profundización de la apertura. Así mismo, se presentará el XV Plan Quinquenal, que orientará el desarrollo económico y social hasta el 2030.
Pekín ha subrayado su enfoque en el consumo interno, con el objetivo de alcanzar los 800 millones de ciudadanos de ingresos medios, sabiendo que esto fue el principal motor del crecimiento en 2025. Mañana, el primer ministro, Li Qiang, anunciará el objetivo de crecimiento para 2026, que se prevé sea entre el 4,5% y el 5%.
La sesión se celebra en plena escalada bélica tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y antes de la visita prevista a China del presidente estadounidense, Donald Trump, a finales de marzo.
El Gobierno chino ha insistido en frenar la escalada y regresar a la mesa de negociación. Tras criticar duramente los ataques contra Irán, a los que calificó de ilegales y traicioneros por hacerlos en medio de un proceso de diálogo, Pekín ha advertido del enorme riesgo de la extensión del conflicto y de la afectación a todos los países del mundo.
Sus prioridades ahora son la política interior y seguir un modelo de contraste respecto a Estados Unidos: no caos, no incertidumbre, no corte de suministros, no guerra.
Fuente: RFI y Acento