Los nombres para el Bluetooth los carga el diablo, como comprobaron los 190 pasajeros del avión que el sábado volaba a Palma de Mallorca desde el aeropuerto de Newark, en el Estado de Nueva Jersey, y que tuvieron que regresar a su destino por el nombre que uno de ellos había elegido para su dispositivo en el móvil. El responsable es un chico de 16 años, que ahora se enfrenta a las consecuencias jurídicas de su ocurrencia, según explicaron algunos pasajeros a varios medios.
El vuelo de United Airlines salió del aeropuerto internacional de Newark, muy cercano a Nueva York, a las 17.58 (hora local, seis horas más en la España peninsular y dos menos en el centro de México), pero tuvo que dar la vuelta y aterrizó en el mismo sitio del que había partido a las 21.37. Además de los 190 pasajeros, viajaban 12 miembros de la tripulación.
Tras descubrir que en el Boeing 767 había un dispositivo Bluetooth con el nombre de bomba, los responsables de seguridad decidieron que era necesario inspeccionar el avión, incluida la zona de la bodega. Según publicó un pasajero en redes sociales, pese a que la tripulación pidió en repetidas ocasiones a los pasajeros que apagaran todos sus Bluetooth, dos dispositivos permanecían encendidos. “Dijeron que una persona había hecho algo con el Bluetooth que ponía en peligro la seguridad del vuelo”, explicó un pasajero al medio especializado AirLive, según recoge la agencia Efe. El piloto decidió volver a Newark después de contactar con la sede de la aerolínea en Chicago.
De acuerdo con una grabación de audio de la conversación entre los pilotos y el control de tráfico aéreo, la amenaza fue originada por un dispositivo bautizado con “cierta palabra de cuatro letras”. Algunos pasajeros explicaron a medios especializados en aviación que se trataba de BOMB (bomba en inglés).
La Administración de la Aviación Federal de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) aseguró a través de un comunicado que el vuelo 236 de United Airlines tuvo que regresar este sábado al aeropuerto internacional de Newark “después de que la tripulación informara de un problema entre los pasajeros”. La FAA ha registrado a lo largo de este año unos 640 incidentes en aviones estadounidenses relacionados con los pasajeros.
Tras aterrizar en Newark, los pasajeros fueron evacuados con sus pasaportes y sus teléfonos mientras el personal de seguridad inspeccionaba la aeronave. El vuelo se retomó al día siguiente con una nueva tripulación, que despegó en la mañana del domingo.
Fuente: El País