Irán: tensión mundial

Irán es protagonista del Mundial por causas ajenas al fútbol. La guerra que libra el país con EE UU, uno de los anfitriones del torneo, y las durísimas restricciones migratorias que aplica la administración Trump a los ciudadanos iraníes ya han tenido sus primeras consecuencias en el conjunto asiático.

Para empezar, el Team Melli tuvo que cambiar a última hora su campamento base inicial, previsto en Tucson (Arizona), por uno en México, en Tijuana, adonde llegó en la madrugada del domingo. La población y las autoridades mexicanas han brindado un apoyo masivo a Irán para acogerlo en su territorio ante las dificultades que podrían encontrarse de quedarse en el país vecino.

Aún así, los tres partidos de Irán en la fase de grupos serán en EE UU (dos en Los Ángeles y uno en San Francisco). No está claro ni cómo ni cuándo podrá desplazarse a dichos encuentros. Las últimas noticias son que podrían verse forzados a viajar el mismo día del partido y marcharse justo a continuación para estar lo menos posible en el país. Sin duda, una decisión que afecta al rendimiento deportivo de Irán en comparación con otras de las selecciones mundialistas y que no gusta al mundo del fútbol. La FIFA no se ha pronunciado aún al respecto.

A todo esto se añaden las negativas a conceder visados que se están encontrando periodistas y aficionados de Irán y de otros muchos países de Oriente Medio y hasta de África. Incluso acreditados o con los billetes comprados, el gobierno de EE UU no les está permitiendo entrar en el país para disfrutar de la mayor fiesta del fútbol, un Mundial.

No sólo Irán está teniendo problemas. También Irak. A pesar de que todos los futbolistas han obtenido visados para poder jugar el torneo en suelo estadounidense, varios de los miembros de su delegación tuvieron que darse la vuelta. Por ejemplo, el fotógrafo oficial iraquí no fue admitido y tuvo que emprender el viaje de vuelta a casa.

Casi peor fue lo de la estrella del equipo, Aymen Hussein, quien fue retenido e interrogado durante siete horas en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago tras ser confundido con un terrorista por un error de identidad. Detalles que dejan en el ambiente la sensación de que hay países de primera y de segunda clase para Trump, aunque todos ellos convivan en el torneo.

Fuente: As USA Latino

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