Por Néstor Saavedra
Uno de los edificios icónicos de la Argentina, mucho más antiguo y trascendental que el conocido Obelisco, es el Congreso de la Nación. Hace 120 años, el presidente José Figueroa Alcorta inauguraba las primeras sesiones legislativas en esta obra, que salió del estudio del arquitecto Vittorio Meano, ausente ese 12 de mayo de 1906 porque lo habían asesinado dos años antes.

La Jura de la Constitución en 1883: obra del artista Antonio Alice.
El Congreso Nacional tardó medio siglo en terminarse. En ese largo camino se sucedieron algunos hechos muy destacados en los diarios y revistas de sus épocas, como el retiro de las esculturas de Lola Mora, el asesinato del senador electo Enzo Bordabehere en 1935 y la investigación a la empresa constructora y funcionarios del Ministerio de Obras Públicas por el enorme desembolso de fondos destinados a la construcción.
La visita guiada gratuita permite a todo turista, extranjero o argentino, conocer el edificio por dentro y deslumbrarse del Salón Azul, lugar donde se han celebrado varios funerales de conocidos políticos, el Salón de las Provincias con el hermoso vitral de la República Argentina y el Salón de los Pasos Perdidos con los magnífico cuadros de Los Constituyentes del 53 y El presidente Roca inaugurando las legislativas de 1886 con las marcas de un atentado en su frente.

Sitial de presidente de la Cámara de Senadores.
Ingresar a los recintos de diputados y senadores es traer a la memoria los nombres de grandes legisladores que dieron sustento a la vida institucional argentina. La biblioteca es otra maravilla, abundante entre maderas que preservan antiguos libros y con un reloj histórico donado por la infanta Isabel de Borbón cuando visitó la Argentina, en 1910, para los festejos del centenario de la Revolución de Mayo.

El autor, en uno de las tantas muestras de buen gusto de la obra de Meano.
Las visitas pueden reservarse por la página del Congreso Nacional y cuentan con guías que explican cada detalle con tanta pasión como reverencia por el edificio y su historia.
Fuente fotográfica: Bárbara Nasisi