Aunque las ventas potenciales son limitadas y las ganancias están lejos de estar garantizadas, varias automotrices chinas están acelerando su llegada a Canadá. El objetivo va mucho más allá de vender autos en un mercado de apenas 1.9 millones de unidades anuales: prepararse para el día en que las puertas de Estados Unidos vuelvan a abrirse.
La estrategia comenzó a tomar forma después de que el gobierno canadiense flexibilizara en enero las condiciones para la importación limitada de vehículos eléctricos fabricados en China. Apenas dos semanas después, Chery inició reuniones con distribuidores locales para explorar su desembarco en el país.
La ofensiva incluye a varios de los fabricantes más importantes de China. BYD, actualmente el mayor productor mundial de vehículos eléctricos, ya trabaja en la apertura de seis concesionarios canadienses y ha comenzado los procesos regulatorios para homologar dos modelos de pasajeros. Por su parte, Lotus, marca controlada por Geely, planea una red similar de distribuidores, mientras que Changan también desarrolla su estrategia de entrada.
Canadá permitirá importar apenas 49,000 vehículos al año con aranceles preferenciales, una cifra que crecerá gradualmente hasta 70,000 unidades en cinco años. Sin embargo, el verdadero valor del mercado canadiense no está en el volumen.
Para los fabricantes chinos, Canadá funciona como un laboratorio ideal para Estados Unidos. Los hábitos de consumo, las regulaciones de seguridad, las exigencias de calidad y la estructura comercial son muy similares a las de Estados Unidos. En otras palabras, operar en Canadá les permite aprender cómo competir en el mercado más importante del continente.
El avance chino preocupa a los fabricantes tradicionales estadounidenses. En pocos años, China pasó de ser un importador relevante a convertirse en el mayor exportador de automóviles del mundo, superando a Alemania, Japón, Corea del Sur, México y Estados Unidos. Su crecimiento ha sido impulsado por fuertes inversiones en electrificación, tecnología y capacidad industrial.
Por ahora, los elevados aranceles y las restricciones estadounidenses mantienen a raya a estas marcas. Sin embargo, la expansión en Canadá deja claro que los fabricantes chinos están preparándose para cuando surja la primera oportunidad de cruzar la frontera.
Fuente: Autocosmos