Aquí todo lo que debes saber sobre la Cumbre ‘Escudo de las Américas’, que comienza hoy y participa Luis Abinader

La primera edición de la iniciativa hemisférica convocada por la Casa Blanca arranca este sábado 7 de marzo en el resort de Doral, Florida, con la presencia confirmada de al menos 12 mandatarios latinoamericanos. La exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem fue designada enviada especial del mecanismo. México, Brasil y Colombia quedaron fuera de la convocatoria. El presidente Luis Abinader ya se encuentra en Miami.

Un nuevo foro hemisférico con sello trumpista
Todo está listo en el Trump National Doral, en las afueras de Miami, para la cumbre inaugural del «Escudo de las Américas» (Shield of the Americas), la nueva iniciativa de seguridad hemisférica impulsada por el presidente Donald Trump que arranca este sábado 7 de marzo. El encuentro reunirá a mandatarios y altos representantes de al menos 12 países latinoamericanos alineados con la agenda de Washington.

La convocatoria fue revelada a mediados de febrero, cuando un funcionario de la Casa Blanca confirmó a EFE que Trump presidiría una reunión con los presidentes Javier Milei (Argentina), Luis Arce Catacora —representado por el canciller boliviano—, Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Nasry Asfura (Honduras) y Santiago Peña (Paraguay), y Luis Abinader, de la República Dominicana.

Lo cierto es que Abinader ha construido una política exterior basada en el equilibrio: cercano a Estados Unidos sin ser subordinado, firme con Haití sin ser hostil, abierto a inversiones sin regalar soberanía. Esa línea ha funcionado. La cumbre de Miami es una prueba de fuego para mantenerla.

La agenda: seguridad, narcotráfico y el freno a Beijing
El temario de la cumbre gira en torno a cuatro ejes principales:

  1. Lucha contra el narcotráfico y los carteles
    El combate a las organizaciones criminales transnacionales y al tráfico de fentanilo ocupa el centro de la agenda. La administración Trump busca compromisos concretos de los países asistentes para desarticular rutas de narcotráfico y fortalecer la cooperación en inteligencia, según detalló The Independent.
  2. Migración irregular
    Frenar la migración masiva hacia Estados Unidos es otro pilar del encuentro. Washington pretende que los países de la región asuman compromisos para contener los flujos migratorios desde sus territorios, en línea con la política de «mano dura» que ha definido el segundo mandato de Trump.
  3. Contención de la influencia china
    Según Al Jazeera, uno de los objetivos estratégicos centrales de la cumbre es contrarrestar la creciente presencia económica y diplomática de China en América Latina. Expertos citados por el medio señalan que Trump deberá ofrecer «beneficios económicos tangibles» a la región si pretende frenar el avance de Beijing, que en los últimos años se ha convertido en el principal socio comercial de varios países sudamericanos.
  4. Contraterrorismo y financiamiento ilícito
    Paraguay, uno de los países participantes, ya adelantó parte de su postura. Según MercoPress, el gobierno de Santiago Peña anunció que su enfoque estará en un mayor control del financiamiento ilícito y en la prevención de la «infiltración de grupos extremistas», con esfuerzos reforzados en contraterrorismo y antilavado de dinero.


Uno de los anuncios más resonantes en la previa fue la designación de Kristi Noem como enviada especial para el Escudo de las Américas. La ex secretaria de Seguridad Nacional (DHS) fue removida de su cargo el jueves 5 de marzo por el propio Trump, tras meses de controversias que incluyeron cuestionamientos por las muertes de dos ciudadanos estadounidenses a manos de autoridades migratorias federales en Minnesota y críticas del senador republicano John Kennedy por una campaña publicitaria de más de 200 millones de dólares del DHS, según reportó BBC.

Su nueva función, sin embargo, la coloca como la interlocutora directa de Washington con los gobiernos latinoamericanos en materia de seguridad hemisférica, un rol que algunos analistas interpretan como un «aterrizaje suave» tras su salida del gabinete.

Los que están y los que faltan
La cumbre tiene una composición marcadamente ideológica. Los 12 líderes invitados comparten, en mayor o menor medida, una afinidad con la agenda conservadora de Trump. Entre los confirmados figuran mandatarios de Argentina, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay y Bolivia, República Dominicana, además del de Chile, pero el que no ha tomado posesión.

Las ausencias son tan elocuentes como las presencias: México, Brasil y Colombia —las tres mayores economías de América Latina junto con Argentina— no fueron convocados. La exclusión refleja las tensiones diplomáticas de Washington con los gobiernos de Claudia Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro, cuyos perfiles progresistas chocan con la visión geopolítica de la Casa Blanca.

El medio mexicano López Dóriga calificó el encuentro como «un giro ideológico en la diplomacia hemisférica», al señalar que la cumbre privilegia la afinidad política por encima de la representatividad regional.

Extensión y formato del evento
La cumbre está diseñada como un evento de un día completo en el resort Trump National Doral, con sesiones plenarias, reuniones bilaterales entre Trump y cada mandatario, y una declaración conjunta prevista para el cierre de la jornada. Fuentes diplomáticas citadas por medios internacionales indican que algunos líderes podrían extender su estadía en Florida para mantener encuentros paralelos durante el lunes 9 de marzo.

El formato recuerda más a una cumbre presidencial selectiva que a un foro multilateral tradicional como la Cumbre de las Américas de la OEA. No hay participación de organismos internacionales ni de la sociedad civil: se trata de un diálogo directo entre jefes de Estado convocados por Washington bajo sus propias reglas.

Lo que está en juego con el Escudo de las Américas
El Escudo de las Américas representa el intento más ambicioso de la administración Trump por rediseñar la arquitectura de seguridad hemisférica bajo un paraguas bilateral y con un claro sesgo geopolítico anti-China. Si logra compromisos concretos de los asistentes, Washington habrá dado un paso significativo en la consolidación de un bloque conservador en la región.

Pero los riesgos también son evidentes: una iniciativa que excluye a tres de las cuatro mayores economías latinoamericanas nace con un déficit de legitimidad regional. Como advirtieron analistas consultados por BBC, sin «beneficios económicos tangibles», el mecanismo podría quedarse en una foto de familia entre aliados ideológicos sin capacidad real de transformar la dinámica hemisférica.

La cumbre de hoy en Doral será, en cualquier caso, la primera prueba de fuego.

Fuente: Acento

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