Para aminorar las tensiones típicas en toda terminal aérea (mucho más en los niños), en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong construyeron «Un momento para ronronear». Se trata de un gato anaranjado de ocho metros, recostado como si estuviera durmiendo en plena terminal.
Viajeros de distintos países se acercan para tomarse una selfie para sus redes. El gato, curiosamente, responde a la presencia de las personas: mueve las orejas, la cola y hasta emite sonidos similares a un ronroneo.
Hay pantallas táctiles donde los usuarios pueden interactuar, por ejemplo, “alimentándolo” de forma virtual. Cada acción genera una respuesta distinta, lo que hace que la experiencia cambie según quien participe.
El gato gigante estará disponible hasta el 2 de mayo y ayuda a pasar más rápido el tiempo a grandes y chicos. ¿Qué te parece esta iniciativa del aeropuerto? ¿Se puede hacer algo parecido en el Aeropuerto de las Américas? ¿O crees que es un gasto inútil?