El presidente Luis Abinader, mediante el Decreto núm. 337-24, estableció que el Gobierno aspira a que la República Dominicana alcance un nivel de pleno desarrollo en el transcurso de una década, que permita a todos los dominicanos mejorar su calidad de vida. En ese contexto, se ha trazado como meta duplicar el PIB real de la República Dominicana para el año 2036, articulando este crecimiento con el aumento de la productividad, la competitividad, la inversión y la transformación de la estructura productiva nacional.
La Meta RD 2036 constituye un plan integral que articula los distintos sectores de la economía nacional. En materia portuaria, el transporte y la logística adquieren especial relevancia, constituyendo uno de sus 14 comités sectoriales. Dentro de este componente se han definido acciones directamente vinculadas al comercio internacional, entre ellas la optimización de la reexportación desde centros logísticos, la promoción de la República Dominicana como hub logístico regional, el fortalecimiento de la inteligencia logística y de la Red Nacional de Transporte Terrestre.
Esta visión ha sido reafirmada por el presidente Luis Abinader al señalar que la infraestructura portuaria constituye uno de los pilares del desarrollo económico nacional, por su incidencia directa en las exportaciones e importaciones y en el posicionamiento de la República Dominicana como centro logístico de Centroamérica y el Caribe. En palabras del mandatario, “sin puertos apropiados, sin una logística eficiente […] no hay desarrollo económico”.
Este enfoque encuentra continuidad en la Estrategia Marítima Nacional. El 30 de septiembre de 2026, el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, destacó que más del 65 % de las exportaciones dominicanas se movilizan por vía marítima y que, durante los últimos cinco años, las inversiones en infraestructura portuaria han superado los US$531 millones. En el marco de la Meta RD 2036, señaló que duplicar la economía requerirá “no solo movilizar más bienes, sino hacerlo de manera más eficiente”, reduciendo tiempos y costos, fortaleciendo la conexión entre los puertos y los centros productivos y aumentando la capacidad de respuesta del país.
El crecimiento del sector portuario constituye, además, una expresión concreta del dinamismo económico y comercial que ha experimentado la República Dominicana. Desde 2020, el transporte de carga a través del sistema portuario nacional ha registrado un crecimiento aproximado de un 32 %. Asimismo, el presidente Luis Abinader señaló en 2024 que el intercambio comercial de la República Dominicana con el mundo pasó de US$30,703 millones en 2019 a US$40,980 millones en 2023, relacionando este crecimiento con el incremento de los flujos marítimos, aéreos y transfronterizos, así como con el fortalecimiento de las actividades logísticas y manufactureras del país.
El sector privado ocupa igualmente un lugar relevante dentro de esta estrategia. Alcanzar los niveles de crecimiento proyectados requerirá que el sector público y el sector privado continúen avanzando bajo una visión común, capaz de acompañar el aumento de la actividad comercial, impulsar nuevas inversiones y responder a las exigencias del mercado internacional. Esta articulación resulta especialmente relevante en el sector portuario, donde el propio presidente Luis Abinader ha destacado la alianza público-privada como parte del proceso de transformación y desarrollo de la infraestructura portuaria nacional.
En este contexto, los puertos adquieren una dimensión que trasciende su función tradicional como puntos de entrada y salida de mercancías. Dentro de la visión de desarrollo trazada hacia 2036, constituyen el primer eslabón de una cadena estratégica en la que una mayor capacidad portuaria fortalece la logística, una logística eficiente facilita y expande el comercio exterior y, como resultado, contribuye al crecimiento económico del país. De esta manera, la relación puertos, logística, comercio exterior y crecimiento económico se convierte en un componente esencial para alcanzar los objetivos planteados en la Meta RD 2036.
Esta transformación tiene un impacto que trasciende el ámbito portuario y comercial y alcanza directamente al desarrollo económico y social del país. Una mayor actividad portuaria y logística favorece la generación de empleos directos e indirectos, dinamiza las actividades productivas, facilita el acceso de las empresas dominicanas a nuevos mercados y crea condiciones para atraer inversión y generar nuevas oportunidades económicas. El crecimiento económico se traduce en bienestar colectivo y llega directamente a los hogares dominicanos a través de mayores ingresos, mejores oportunidades y una mejor calidad de vida.
Por Julia Muñiz Suberví para Hoy