«Ni me lo contaron, ni me lo mandaron. Esto lo grabé ayer en el malecón de Santo Domingo a las 5 de la tarde. A plena luz del día se violan con todo descaro los derechos humanos más elementales de los migrantes de Haití en República Dominicana.
Camiones para ganado que llevan la inscripción de Control migratorio, y a veces ni siquiera eso, transportan a una veintena de personas hacinadas en un camión de lata, con las altas temperaturas del Caribe, encerrados con candado como si fueran reos peligrosos, incluyendo a mujeres, niños y ancianos.
A veces los arrojan en la frontera sin más, después de un largo y penoso viaje. A veces autoridades y fuerzas de seguridad corruptas les cobran hasta 15 mil o 20 mil pesos dominicanos para soltarlos. En muchos casos se los secuestra de noche y sin identificación oficial, incluso antes de comprobar fehacientemente el estatus migratorio de estas personas. A veces son retenidos en un auténtico campo de concentración ubicado en Haina, a pocos minutos del Distrito Nacional.
Las deportaciones masivas del gobierno de Luis Abinader han llegado demasiado lejos y merecen el más severo escrutinio nacional e internacional.»
El argentino que vive en República Dominicana, Lautaro Rivara, tuitéo estas palabras en su cuenta de X y logró 130 mil visualizaciones en menos de 24 hs con más de 200 retuiteos y likes y 720 comentarios. La mayoría de estos últimos critican la difusión crítica que realiza en territorio extranjero. Seleccionamos algunos ejemplos:
«Llegaste al país financiado por organizaciones que quieren que la República Dominicana cargue con el problema haitiano este país es de Los dominicanos costó mucha sangre para que venga un maldito argentino hablar m* y a desacreditar nuestro país en nuestro propio suelo» (Rafael Gil).
«Dónde te parece que lo deben llevar, en un jet privado y con mimosas ? ¿Te parece bien que los lleven a un resort en lo que esperan la deportación ? Charlatán ! Ahí no se están violando los derechos de nadie; ellos violan los suyos cuando entran 30 en un carro como sardinas» (Anny Esther Burgos).
«Sacaste tu twitt por cómo EU los caza? Y por las Bahamas? Entran de esta forma, y este progress de M. quiere que los llevemos en Jet. Si tanto te preocupa, vete para Haití a pelear con los derechos que no tienen y dejar de venir a interferir a otro país!!» (Dominicana para Dominicanos).
En sus redes, Rivara se define como «Nuestroamericanista, nuestroamericanólogo/Sociólogo y Doctor en Historia/Profesor» y comunicador en medios de tendencia de izquierda. El 27 de noviembre fue invitado al programa La Mirada, conducido por Víctor Gómez Casanova y LissetteSelman, por Canal 4 de República Dominicana. En el programa nos enteramos que nació en Mar del Plata y vivió dos años en Haití, donde fue a colaborar en una acción de solidaridad internacional.
Rivara parte de la idea de que migrar es un derecho humano y, cuestionado por el conductor sobre el problema que la migración haitiana genera a los dominicanos al copar los servicios (hospitales, escuelas, etc)., señala que ese es un asunto del Estado dominicano y no de los migrantes, que el Estado dominicano debe solucionarlo y que la solución no es erradicarlos como animales dañando el derecho de migración.
La entrevista fue tomando temperatura, pero siempre con mucho respeto. Lamentablemente, el conductor derivó hacia cuestionamientos sobre el país de origen de Rivara, pero sus preguntas estuvieron fuera de lugar, porque aludió a guerras que nunca existieron en el Cono Sur (por ejemplo, entre argentinos y uruguayos, o entre argentinos y chilenos). Al respecto, Rivara aclaró que en Argentina no hay deportaciones masivas de extranjeros, ni camiones que los lleven como ganado, ni policías que venden armamento a las bandas armadas de países limítrofes, pese a que el actual gobierno es de «extremísima derecha».
Rivara encuentra una gran contradicción en el actual gobierno dominicano: por ejemplo, acepta haitianos para el duro trabajo en los cañaverales o en la construcción, pero luego los echa a patadas hacia su país: «el migrante no es una carga y tiene los mismos derechos de cualquier ciudadano».
Cuando el diálogo alcanzaba los niveles más espumosos, Gómez Casanova le espetaba al invitado: «entonces, llévese a un par de haitianos a su casa y acójalos» y este respondía: «entonces, le damos el visto bueno a Trump para que haga esa misma política con los inmigrantes» o «Si el programa es humanitario, como usted decía, la solución es humanitaria». Y llegó el final porque el tiempo es tirano en la televisión y nos quedamos con ganas de una mayor profundización en el tema.