Las navieras no dan para disgustos. La guerra iniciada por EE UU e Israel contra Irán a finales de febrero ha bloqueado el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, complicando el transporte marítimo a nivel global, y la amenaza lanzada por la milicia hutí de Yemen contra Arabia Saudí está ahora boicoteando la navegación por el mar Rojo. Al igual que sucedió con el tráfico por Ormuz meses atrás, las aseguradoras han comenzado ahora a suspender sus pólizas de guerra a los buques vinculados a Arabia Saudí en el mar Rojo, lo que supone un problema adicional para la exportación del petróleo saudí, mientras persisten las graves dificultades para la vuelta a la normalidad en Ormuz.
La tensión en la zona del estrecho de Bab-el-Mandeb, que separa el cuerno de África de la península Arábiga y es la puerta de salida hacia el Índico desde el mar Rojo se disparó la semana pasada después de que los hutíes cumplieran su amenaza de atacar buques que comerciaran con Arabia Saudí. El bombardeo de dos petroleros saudíes fue el detonante para que el Comité Conjunto de Guerra (JWC) —el organismo formado por el mercado asegurador británico Lloyds que evalúa los riesgos del transporte marítimo y es referencia obligada para el sector— emitiera una advertencia que ya ha llevado a algunas compañías a suspender las coberturas de riesgo de guerra a los buques con vínculos con Arabia Saudí. Una exclusión que se aplica no solo a los buques saudíes, sino a los que naveguen bajo otra bandera y hayan hecho escala en los puertos del reino saudí. En definitiva, en aquellos que pueden estar en la diana de los ataques hutíes.
Esta decisión es otro revés para Arabia Saudí, puesto que esa falta de coberturas para los buques va a disuadir a muchas navieras de transportar el petróleo del país y en otros casos va a disparar a precio de oro las pólizas de guerra para navegar por la zona. Así, las primas por riesgo para los viajes por el sur del mar Rojo ya se han disparado, hasta situarse entre el 1% y el valor de un buque, frente al 0,3% anterior al anuncio de las amenazas hutíes, según fuentes que recoge Reuters. El resultado es un encarecimiento generalizado del transporte marítimo, que acusa el aumento del precio del combustible y ahora de los seguros, y un descenso en las travesías por la zona que ya se ha hecho notar.
Desde las primeras amenazas de los hutíes de bloquear el tráfico por el mar Rojo, el pasado 20 de julio, el tráfico marítimo por Bab-el-Mandeb se ha reducido en un 22%, con una caída más pronunciada, del 40%, para los petroleros, de acuerdo con cifras de la plataforma de inteligencia marítima Winward. Y esto se traduce directamente en un recorte en las exportaciones del petróleo de Arabia Saudí, que había encontrado en su puerto de Yanbu en el mar Rojo una valiosa alternativa ante el bloqueo de Ormuz. Su oleoducto Este-Oeste le permite dar salida por Yanbu a hasta 5 millones de barriles de petróleo al día, cerca de los 7 millones al día que exportaba el país, en su mayoría por el golfo Pérsico, antes de la guerra.
En su último informe, el Joint Maritime Information Center (JMIC) —organismo en el que participan las autoridades marítimas militares británicas y de la UE y cuyas recomendaciones son referente para las navieras— advierte que el nivel de seguridad en Bab-el-Mandeb ha cambiado tras el ataque hutí a buques saudíes. “Este incidente pone de manifiesto una renovada voluntad y capacidad de las fuerzas hutíes para atacar a buques mercantes concretos”, recoge su comunicado, que añade que “sus mensajes recientes siguen haciendo hincapié en su intención hostil hacia los buques que consideran vinculados a los intereses saudíes”. Así, el tránsito por Bab-el-Mandeb se ha reducido a entre 20 y 40 pasos de buques al día.
En cuanto al tránsito por Ormuz, se mantiene en niveles reducidos, con menos de diez tránsitos de buques en ambas direcciones cada día, muy lejos de los más de 130 buques que atravesaban el Estrecho antes de la guerra. La cautela sigue dominando la navegación por la zona, donde lo común está siendo transitar con el sistema ASIS de identificación de buques desactivado, y sin que haya perspectivas de una pronta vuelta a la normalidad, con Estados Unidos e Irán aún en posiciones muy alejadas. “El memorándum entre Estados Unidos e Irán debe considerarse hoy un acuerdo fallido. El instrumento permitió una desescalada temporal y la reapertura del estrecho de Ormuz, pero no resolvió ninguna de las diferencias estratégicas que provocaron el conflicto“, reconoce Mapfre Economics.
Fuente: El País de España