La inteligencia artificial y la toquenización se han convertido en herramientas centrales para reforzar la seguridad de los pagos digitales, mientras República Dominicana amplía el uso de nuevas formas de transacción. Así lo explicó Gustavo Turquía, gerente de Visa para República Dominicana, durante el XXIX Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el XXIV Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Selatca).
Durante una entrevista con elDinero, Turquía señaló que el crecimiento de los pagos digitales obliga a elevar las capacidades de prevención del fraude sin añadir pasos innecesarios a los usuarios. La tendencia, dijo, apunta a una seguridad cada vez más integrada a la operación, capaz de detectar riesgos detrás de escena.
Una de las herramientas mencionadas es la toquenización. En las compras digitales, los datos reales de una tarjeta pueden ser sustituidos por un código digital único, conocido como toquen. De esta forma, la información original no tiene que circular por internet en cada operación, lo que reduce su utilidad para quienes intenten apropiarse de ella.
La inteligencia artificial complementa este mecanismo al analizar grandes cantidades de señales en cuestión de milisegundos. Turquía explicó que una operación puede evaluarse a partir de patrones de comportamiento y otros atributos para determinar si presenta características inusuales.
Como ejemplo, citó el caso de una tarjeta que normalmente se utiliza en Santo Domingo y que de repente registra una compra atípica en otra parte del mundo. Ese cambio de comportamiento puede activar medidas de protección antes de que se produzca un perjuicio al cliente.
Según el ejecutivo, Visa Advanced Authorization analiza hasta 400 atributos únicos durante la autorización de una transacción para ayudar a los emisores a identificar operaciones potencialmente fraudulentas. La herramienta forma parte de un esquema más amplio que combina inteligencia artificial, autenticación, biometría y “passkeys”.
Turquía sostuvo que la seguridad de los pagos no depende de una sola tecnología. También requiere infraestructura, monitoreo permanente, estándares, redundancia y coordinación entre bancos, comercios, adquirentes, procesadores, autoridades y otros participantes.
En ese contexto, indicó que Visa ha invertido más de US$13,000 millones en tecnología e infraestructura durante los últimos cinco años. También señaló que la empresa monitorea más de 9,000 millones de eventos de seguridad cada día.
El ejecutivo agregó que la compañía colabora con distintos actores para identificar y desarticular esquemas de fraude y estafas. La respuesta, manifestó, debe contemplar tanto la prevención como la capacidad de mantener la operación ante incidentes.
Turquía también se refirió al acuerdo anunciado por Visa para adquirir BioCatch, proveedor de inteligencia antifraude basada en señales múltiples y comportamiento. La operación está sujeta a las condiciones correspondientes y, de completarse, sus capacidades se integrarían a las soluciones de Visa en fraude, riesgo y seguridad.
Para el mercado dominicano, el reto está vinculado al crecimiento de las transacciones digitales y a mantener la confianza de consumidores y comercios. El ejecutivo planteó que la seguridad debe acompañar la rapidez de los pagos sin convertirse en una barrera para su uso cotidiano.
La evolución tecnológica no se limita a incorporar herramientas. También implica detectar amenazas con mayor anticipación, reducir la exposición de los datos y mantener la infraestructura disponible. En un ecosistema donde intervienen múltiples participantes, la prevención del fraude requiere capacidades compartidas y mecanismos de respuesta coordinados.
Turquía resumió esa tendencia al señalar que la apuesta es que la seguridad sea más inteligente, preventiva e invisible para el usuario. La protección pasa así de reaccionar ante una operación sospechosa a identificar señales de riesgo durante la autorización.
Esto adquiere relevancia a medida que los pagos se trasladan a canales móviles, comercio electrónico y billeteras digitales, donde la rapidez de la operación reduce el margen para intervenir después de ocurrido el fraude. Por ello, la detección en tiempo real gana peso dentro de la arquitectura de seguridad.
Fuente: El Dinero