Europa mantiene la mano tendida mientras llueve el rechazo de múltiples sectores a los aranceles

Las principales instituciones de la Unión Europea (UE) han querido mantener la prudencia durante la jornada posterior a la retahíla de aranceles que ha alineado la Administración Trump. Sus principales cargos y los dirigentes de las grandes economías del continente han dado claras muestras de rechazo verbal al movimiento estadounidense, pero las medidas duras se dilatan a la espera de una posible negociación: el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, la abordó este viernes con sus contrapartes en Washington, y los líderes de los Veintisiete no votarán las represalias hasta el próximo 9 de abril, según la información de varios medios internacionales. Con todo, el impacto universal de las tarifas, de impacto todavía incierto, va apilando una reacción de proporciones transversales en los estamentos empresariales, productivos y políticos del continente.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ya amanecía augurando “consecuencias inmensas” a nivel global y recordaba que la UE “está preparada para responder”, pero lanzaba un último alegato por “abordar los problemas con negociación”. La UE tiene un flujo exportador que dio cuenta de 531.600 millones de euros en 2024, con el país norteamericano como segundo principal destino si se excluye a la propia Unión (10,4% de la cuota). Se trata de un mercado que lideran los sectores químico y farmacéutico, la maquinaria industrial y la automoción. Esta última ya fue golpeada con el arancel específico del 25% que anunció la Casa Blanca la semana pasada y ante el que se revolvieron asociaciones europeas o la industria alemana, la principal afectada.

Una segunda versión de esa reacción se ha visto este jueves, cuando la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha emitido un nuevo comunicado, de tono más urgente, conminando a Bruselas y a Washington “a encontrar una solución en todos los asuntos que obstaculicen el comercio libre y justo entre aliados históricos”, y en una línea parecida se ha expresado la industria química alemana, pidiendo “flexibilidad” y “diálogo” a la respuesta europea. También el lobby empresarial continental Business Europe ha abogado por una reacción “proporcionada y dirigida que evite consecuencias no deseadas para los operadores europeos”, en una muestra clara de que los sectores económicos del Viejo Continente temen un ahondamiento de la guerra comercial caso de que el Ejecutivo comunitario recurra a los aranceles recíprocos.

La reacción es similar en España, con entidades como la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID) instando “a la activación inmediata de negociaciones con la administración estadounidense para encontrar una solución permanente” a la guerra comercial. Según sus propios datos, España exporta “aproximadamente 254.000 toneladas de acero al año” a Estados Unidos, el 3,3% del total de venta al exterior de este producto, con un volumen económico de 402,5 millones de euros. Sumados a la exportación de acero, conforman uno de los cinco sectores de mayor exportación española al mercado norteamericano. Según datos de la Cámara de Comercio de España, por delante se sitúan segmentos como el químico (3.500 millones de euros) o la maquinaria industrial (4.000 millones de euros), igual que en el resto de Europa.

Exportadores llaman a la prudencia
El Club de Exportadores e Inversores españoles también se ha sumado a las llamadas a la prudencia y a la negociación con la Casa Blanca. Según su presidente, Antonio Bonet, “una guerra arancelaria entre ambos bloques puede provocar una recesión económica en la UE”, y ha conminado a Bruselas a realizar ciertas concesiones en forma de “propuestas constructivas”. En este sentido, ha sugerido “reducir mutuamente los aranceles, evitar aplicar el paquete ‘anti-coerción’ aprobado por la Comisión Europea en 2023, explorar vías de acuerdo estratégicos relacionados con defensa, incluyendo el aumento de compras de armamento estadounidense, revisar temas sensibles como las multas a tecnológicas norteamericanas y la ‘digital tax’, que está en vigor en algunos países de la UE como España”, entre otras medidas.

La FIAB pide que “no se busque sustituir” el mercado norteamericano
Otro ámbito empresarial destacado en España es el agroalimentario, cuya exportación de productos como el aceite de oliva o el vino podría verse afectado de forma importante. Aquí, ha sido la Federación Española del Vino (FEV) la que ha augurado “perjuicio para las bodegas españolas y para los consumidores estadounidenses”, y el incremento de precios “tanto en EEUU como en la UE”. El 13% de los vinos espumosos exportados por España se dirigen al mercado norteamericano, según sus datos. Igualmente, ha reaccionado la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), apostando, de nuevo, por la respuesta “proporcionada, evitando el espiral de represalias” desde Bruselas. Asimismo, esta entidad ha pedido que “no se busque sustituir” el mercado norteamericano, “el más importante para nuestras exportaciones fuera de la Unión Europea”. También en este sector interviene la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), que ha defiende reducir la regulación y “avanzar hacia una mayor armonización legislativa entre España y la UE” como receta para reforzar la competitividad de las empresas españolas ante la situación del comercio mundial.

Posibilidad de mercados alternativos
Entre la batería de posibles respuestas al órdago de la Casa Blanca se encuentra la reducción de la dependencia respecto al mercado estadounidense. La idea ha planeado en el discurso del presidente Pedro Sánchez al anunciar su plan de respuesta a los aranceles, que dirige fondos a “buscar nuevos mercados” para las empresas españolas, y pendía de un mensaje del presidente del Consejo Europeo, António Costa, en la red social X, emplazando a la Unión a “materializar los acuerdos con Mercosur y México, y a avanzar en las negociaciones con India y otros socios clave”.

¿Pero hasta qué punto es una medida factible? “Muchas veces vemos EEUU como el mercado de referencia y potencia mundial, pero ya no lo es. Gran parte de Asia, China, lo superan. Mercados alternativos existen”, señala el director del departamento de Estrategia Empresarial y Gestión de la Universidad Pompeu Fabra-Barcelona School of Management, Andrei Boar. En el caso de los principales exportadores españoles o europeos, el experto considera que “el agroalimentario es el que lo tiene más fácil para reorientarse, se puede adaptar de forma más sencilla. El de automoción lo tendrá más complicado por el establecimiento de marcas y fabricantes propios en las otras regiones”. De cualquier forma, se trata de un movimiento muy dependiente de la capacidad de reacción que puedan tener las cadenas de suministro ante esa posibilidad, cuyo reordenamiento “incrementaría todavía más los costes, sumando el del transporte” a una inflación provocada por los aranceles.

Eso último lo ha expresado también la Asociación Española de Cargadores (ACE). En un comunicado, el organismo advierte de que “la imposición de estos aranceles podría provocar un aumento significativo de los costes logísticos y la modificación de las rutas comerciales”, añadiendo que “un desvío masivo de mercancías hacia otros destinos podría generar un desequilibrio en la cadena de suministro y colapsar infraestructuras logísticas”. En este sentido, la danesa Maersk ha sido la única entre las grandes navieras que, por el momento, ha emitido una reacción oficial a las tarifas de Trump. Sus fuentes califican el anuncio de “malas noticias para la economía global”, pero se reservan un análisis más profundo sobre sus efectos “según cómo respondan a esos planes los distintos países”. En todo caso, el armador se emplaza a “monitorizar la reacción de los consumidores y adaptarnos de forma acorde”. En el corto plazo, eso sí, se atreve a augurar “algunos pedidos acelerados por vía aérea a EEUU antes de que las tarifas entren en vigor”, o “más demanda de almacenamiento en depósito, ya que los clientes querrán tener más certidumbre antes de despachar mercancías”.

Fuente: El Mercantil

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