La electrificación del transporte se consolida como uno de los ejes de la transformación logística a nivel mundial. La Comisión Europea anunció una nueva convocatoria de 1.100 millones de euros para financiar proyectos de infraestructura vinculados al transporte sostenible.
Mientras la próxima Cumbre del Clima de las Naciones Unidas (COP31) busca acelerar la transición energética con objetivos más ambiciosos para los próximos años.
Más allá del impacto ambiental, la electrificación comienza a ser vista como una herramienta para fortalecer la competitividad de las cadenas de suministro. Además de reducir la dependencia de los combustibles fósiles; y mejorar la capacidad de respuesta ante escenarios de incertidumbre energética.
Europa destina 1.100 millones de euros a infraestructura
Los recursos anunciados por la Comisión Europea estarán dirigidos a proyectos que formen parte de la Red Transeuropea de Transporte (TEN-T); considerada uno de los principales corredores para el movimiento de mercancías y pasajeros en el continente.
Entre las iniciativas elegibles figuran la expansión del transporte ferroviario y la descarbonización del sector marítimo. Así como también el desarrollo de infraestructura para movilidad militar y la digitalización del transporte terrestre.
El programa también contempla inversiones para ampliar la infraestructura de recarga destinada al transporte de carga por carretera; electrificar operaciones terrestres en aeropuertos e incorporar soluciones en puertos marítimos y fluviales.
Estas obras buscan construir una red logística más eficiente; y menos vulnerable frente a las variaciones en los costos de la energía.
La logística busca reducir su exposición al mercado energético
Las fluctuaciones registradas en los mercados internacionales durante los últimos años evidenciaron el impacto que pueden tener los conflictos geopolíticos y las interrupciones del suministro sobre el transporte de mercancías.
En ese escenario, la electrificación del transporte aparece como una alternativa para reducir la dependencia de combustibles tradicionales; y también mejorar la previsibilidad de los costos operativos y fortalecer la resiliencia de las cadenas logísticas.
Al mismo tiempo, la incorporación de infraestructura de recarga y herramientas digitales facilita una gestión más eficiente de las flotas, optimiza los recorridos; y mejora el aprovechamiento de los recursos disponibles.
La COP31 impulsa una mayor participación de la electricidad
La presidencia de la COP31, prevista para noviembre en Antalya, Turquía, promueve la iniciativa denominada 35×35; que propone elevar al 35% la participación de la electricidad dentro del consumo energético final mundial para 2035.
Actualmente, poco más del 20% de la energía utilizada a nivel global proviene de fuentes eléctricas; por lo que alcanzar esa meta requerirá importantes inversiones en infraestructura energética y sistemas de transporte.
La propuesta cuenta con el respaldo de organismos internacionales y forma parte de una agenda que también incluye economía circular; financiamiento para la transición energética, ciudades resilientes y reducción de emisiones.
Una transformación que también responde a razones económicas
La electrificación del transporte dejó de ser únicamente una herramienta para cumplir objetivos ambientales; y comenzó a ocupar un lugar estratégico dentro de la planificación logística.
La combinación de infraestructura moderna, digitalización, energías limpias y nuevas tecnologías de movilidad perfila un cambio profundo en la forma de operar las cadenas de suministro durante los próximos años.
Las inversiones anunciadas por la Unión Europea reflejan una tendencia que gana fuerza a nivel internacional: construir sistemas de transporte más eficientes, resilientes y preparados para responder a un entorno cada vez más cambiante.
Fuente: TodologisticaNEWS