A poco más de dos meses del vencimiento del plazo para completar la adopción de la facturación electrónica en República Dominicana, se estima que más de 100,000 contribuyentes aún tienen pendiente habilitar su operación para emitir comprobantes fiscales electrónicos válidos.
La fecha límite es el 15 de noviembre y la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ha advertido que no habrá una nueva extensión. De acuerdo con una respuesta oficial de la institución, el incumplimiento de los deberes formales relacionados con la facturación electrónica puede sancionarse con multas de cinco a treinta salarios mínimos, además de medidas accesorias como la suspensión de actividades o la clausura del establecimiento, según las circunstancias del caso. En determinados incumplimientos relacionados con el envío de información, también podría aplicarse una sanción adicional equivalente al 0.25% de los ingresos declarados en el período fiscal anterior.
Para las empresas que todavía no han completado el proceso, esperar hasta las últimas semanas podría aumentar el riesgo de enfrentar sanciones, retrasos en la configuración y una mayor acumulación de consultas, solicitudes y validaciones en los canales de atención de la DGII y de los proveedores tecnológicos.
De los más de 200,000 contribuyentes que debían migrar al esquema de comprobantes fiscales electrónicos (e-CF), cerca de 87,000 ya lo han hecho. Los emisores electrónicos autorizados pasaron de 23,686 en enero a 84,003 en septiembre, mientras que el país acumula 2,077 millones de comprobantes fiscales electrónicos emitidos.
Aunque el avance es significativo, todavía queda una cantidad importante de mipymes y contribuyentes no clasificados por completar su transición. Este segmento recibió una prórroga administrativa de seis meses en mayo, pero el nuevo plazo se acerca sin que, hasta ahora, se haya anunciado una extensión adicional.
Uno de los principales puntos que deben considerar los negocios es que registrarse ante la DGII no equivale a estar listo para facturar electrónicamente. La implementación se completa cuando la empresa cuenta con una solución capaz de generar el e-CF, incorporar la firma digital, cumplir con la estructura XML requerida, enviarlo a la DGII, recibir la respuesta de aprobación o rechazo y conservar el acuse correspondiente.
Dejar este proceso para el final puede dificultar la identificación y corrección de errores en datos fiscales, tipos de comprobante, aplicación del ITBIS o configuración del sistema. También puede generar interrupciones en la facturación justo cuando clientes y proveedores comiencen a exigir comprobantes electrónicos válidos para respaldar sus operaciones.
Fuente: Acento