China ordenó a sus principales refinerías suspender las exportaciones de combustibles como gasolina y diésel ante la incertidumbre en el suministro de crudo desde Oriente Medio tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores respuestas de Teherán.
La medida fue comunicada durante una reunión entre funcionarios de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) y ejecutivos del sector energético. Según fuentes citadas por Bloomberg. Durante el encuentro, se solicitó detener de inmediato y de forma temporal las ventas externas de productos refinados del petróleo.
La directriz incluye la cancelación de contratos ya firmados y la suspensión de nuevos acuerdos. No obstante, contempla excepciones para combustibles de caldera y de aviación almacenados en zonas aduaneras; así como para los suministros destinados a Hong Kong y Macao.
Aunque la mayor parte de los productos refinados se destina al mercado interno —China es el mayor importador mundial de petróleo—, la decisión refleja una tendencia regional. Países como Japón, Indonesia e India también han adoptado medidas para priorizar la demanda doméstica ante la incertidumbre energética.
La preocupación se centra en el estrecho de Ormuz por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se comercializa a nivel global. Tras la ofensiva contra Irán, las autoridades de Teherán advirtieron que el tránsito por la zona ya no es seguro.
Desviación de rutas
En respuesta, Estados Unidos señaló que podría escoltar buques petroleros si fuese necesario. Al mismo tiempo, grandes navieras internacionales como Maersk y MSC han suspendido o desviado algunas rutas marítimas ante el riesgo de ataques o interrupciones.
Asia es la región más expuesta a una eventual interrupción del tránsito por Ormuz. Entre el 84 % y el 90 % del crudo que atraviesa este paso marítimo tiene como destino países asiáticos, al igual que el 83 % del GNL transportado por esta vía.
En este contexto, la naviera estatal china Cosco anunció la suspensión inmediata de nuevas reservas de carga hacia y desde varios países del Golfo Pérsico. Según la firma de análisis Kpler, el 57 % de las importaciones marítimas directas de crudo hacia China en 2025 procedieron de Oriente Medio.
Analistas señalan que Beijing podría aumentar sus compras de petróleo a Rusia como alternativa para reducir riesgos de suministro. Además, el país podría acelerar su transición hacia energías renovables si la inestabilidad en la región persiste
Fuente: Todo Logística