Analista advierte a RD y a Centroamérica que apuesten a la prudencia fiscal

Los países de Centroamericana y la República Dominicana (CARD) tienen que actuar con prudencia fiscal, con los financiamientos, focalizando los subsidios de forma temporal, y asumir los riesgos climáticos en sus presupuestos para que puedan hacer frente a la “tormenta perfecta” que implican los choques externos.

La advertencia es del especialista en Macroeconomía, y Coordinador del Grupo Ad Hoc de Estadísticas Monetarias y Financieras y del Grupo de Trabajo de Estadísticas de Finanzas Públicas, de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario y Financiero (Semmca),Wilfredo Díaz Cruz.

En su análisis: Una tormenta perfecta: ¿existen posibilidades de una crisis fiscal?, el especialista señala que la región CARD enfrenta tres perturbaciones externas que son el alza de los precios de los hidrocarburos y la generación de energía asociado a las tensiones geopolíticas, un episodio intenso del fenómeno de El Niño que afectaría la disponibilidad de agua, la producción agrícola y los alimentos; y el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales.

Observa que en el balance fiscal y la deuda pública entre 2001 y 2025, y los episodios de estrés internacional han ampliado los déficits fiscales y contribuido a una acumulación de deuda.

Díaz Cruz, analiza los riesgos de deterioro fiscal en la región, al evaluar la situación de las finanzas públicas a junio de 2026, las principales vulnerabilidades y las fortalezas de cada país.

Sugiere reaccionar con la política fiscal mientras haya margen de acción.

La deuda
La posición fiscal en la región es relativamente favorable, con superávits primarios y una deuda pública regional inferior al 48% del PIB, no obstante, los choques actuales podría deteriorar simultáneamente el crecimiento económico, el balance primario y las condiciones de financiamiento, estarían aumentando las presiones sobre la sostenibilidad de la deuda durante 2026 y 2027, según el experto.

La región CARD) presenta reducciones de entre 30 y 140 puntos base en los diferenciales soberanos durante el último año. No obstante, precisa que algunos acontecimientos de septiembre han elevado los riesgos para la región, como el alza del precio del petróleo, y el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años alcanzó 5.22%, su nivel más alto desde junio de 2007.

Señala que las crisis dejan niveles de deuda más altos durante años, ya que responden al menor dinamismo de los ingresos tributarios, la rigidez del gasto, la ausencia de reformas estructurales, los gastos asociados al ciclo político y un patrón consistente con una política fiscal procíclica, situación que llevó a varios países de la región a realizar procesos de consolidación fiscal.

Asimismo, cita el crecimiento de los déficits con la crisis del Covid-19, y el choque de precios de energía en los primeros meses de 2022, acentuado por la guerra de Rusia contra Ucrania.

Como proporción del PIB, la deuda del Gobierno Central de la región aumentó de 23.9% en 2007 a 29.0% en 2009 y llegó a 44.0% en 2019; y ya en 2020 saltó a 54.0%, equivalente a un aumento de 10.0 puntos en un solo año, indica.

Todos los países registraron balances primarios positivos, lo que explica la estabilidad del saldo de la deuda; por lo tanto, aunque la situación fiscal se puede considerar como sostenible en general en la región, aunque las condiciones varían por país.

El crecimiento de 6.0% de los tributos refleja en parte mayores presiones inflacionarias y no necesariamente una mejora estructural.

Señala que la estrategia de obtener financiamiento se ha orientado cada vez más hacia el mercado internacional de capitales. Honduras colocó US$815.7 millones a diez años con un rendimiento de 6.4% en julio de 2026, República Dominicana colocó US$2,750 millones en febrero (5.75% a ocho años y 6.15% a 12.25 años) y Costa Rica colocó €1,000 millones al 5.95% en enero con vencimiento en 2033.

“Esta estrategia aumenta la exposición a las condiciones de refinanciamiento internacional y a los riesgos derivados de la tasa de interés y el tipo de cambio”, sostiene.

Además, ningún país de la región tiene grado de inversión hasta ahora lo que, a priori, los hace más sensibles a los movimientos de las primas de riesgo en el mediano plazo. Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana registran un mayor peso de intereses de la región (23.9% de los ingresos) y deuda de 60.2% del PIB.

Episodios
Entre 2001 y 2025 se muestra que, en episodios de distorsión internacional, el déficit se ensanchó debido a una menor recaudación tributaria frente a un gasto rígido, como ocurrió en la crisis financiera internacional, durante la pandemia y en los choques de energía de los últimos años generados principalmente por conflictos armados, de acuerdo con el especialista

Asimismo, durante la crisis financiera internacional (2008-2009) el balance global subió de un déficit de 0.4% del PIB en 2007 a uno de 3.4% en 2009, para un deterioro de 2.9 puntos porcentuales, debido a la caída de los ingresos, que en términos nominales cayeron 11.4% en 2009 mientras los gastos crecieron 0.3%. Como proporción del PIB, los ingresos bajaron 4.4 puntos y los gastos 1.5 puntos.

El contexto internacional de 2026, dice, combina los componentes de energía, sequía y tasas más altas, por lo que el alivio inflacionario sobre los ingresos podría ser menor que en 2022 y es posible esperar un nuevo ensanchamiento del déficit entre 2026 y 2027.

Por Listín Diario

Comparte esta noticia