Cuando los alumnos de las escuelas públicas de Nueva York vuelvan a clase la próxima semana, los estudiantes más chicos tendrán prohibido usar inteligencia artificial. No se permitirán pantallas individuales hasta tercer grado, y los docentes no podrán pedirle a la IA que corrija tareas.
Esas reglas sobre el uso de tecnología forman parte de una amplia nueva política que anunciará este miércoles el Departamento de Educación de la ciudad, que impondrá límites estrictos a los dispositivos digitales y a las herramientas de inteligencia artificial en el sistema escolar neoyorquino —el más grande del país—, en particular para los alumnos de primaria e intermedia (middle school).
Aun así, algunos padres y grupos que habían reclamado una moratoria de dos años sobre la IA en las escuelas dijeron que las nuevas pautas los decepcionaron.
Según las nuevas reglas, unos 600.000 estudiantes de las escuelas de la ciudad —cerca de dos tercios de la matrícula total de las escuelas públicas de Nueva York— no podrán usar inteligencia artificial hasta que ingresen a la secundaria (high school), y aún entonces solo se permitirá en casos específicos. El Departamento de Educación también recomienda topes al tiempo de pantalla, como limitar a los alumnos de intermedia a no más de 45 minutos diarios. Los llamados chatbots de compañía, que ofrecen apoyo emocional y de salud mental, quedarán prohibidos en todos los grados.
Las autoridades de la ciudad presentaron el martes la nueva política como una de las más restrictivas del país en materia de tecnología en el aula. “La industria tecnológica quiere hacernos creer que la educación temprana potenciada por IA no solo es inevitable, sino necesaria. Nosotros no lo vemos así”, dijo el alcalde Zohran Mamdani en un comunicado.
El canciller de escuelas, Kamar Samuels, afirmó en otro comunicado que el Departamento no va a “confundir innovación con más tecnología”. “Estamos poniendo barandas para proteger la conexión humana crítica, la curiosidad y la creatividad que ayudan a los chicos a crecer”, agregó.
Un reclamo que crecía entre las familias
Padres de todo el país vienen resistiendo el creciente uso de dispositivos digitales e inteligencia artificial en las aulas, al considerar que la tecnología perjudicó a los estudiantes, limitó su aprendizaje y fomentó las copias en los exámenes. Ese rechazo ya llevó a algunos distritos escolares, entre ellos los de Los Ángeles, a imponer nuevas restricciones sobre los dispositivos en las escuelas.
En Nueva York, padres de distintos orígenes vienen alzando la voz cada vez más contra la rápida adopción de la IA en las escuelas y en las aplicaciones educativas que usan los alumnos, incluidas algunas que se asemejan a videojuegos. Algunos formaron grupos que reclaman una pausa en el uso de la IA, un esfuerzo que la mayoría de los concejales de la ciudad respaldó hace unos meses.
“Esto es sin dudas un paso adelante”, dijo Eric Dinowitz, presidente de la Comisión de Educación del Concejo. “Todavía tengo muchas preguntas”, agregó.
Dinowitz señaló que instó a las autoridades del Departamento a evaluar las herramientas de IA para asegurarse de que realmente mejoren el aprendizaje de los alumnos, y les advirtió que no se dejen influir por las promesas de marketing de las empresas tecnológicas.
Las autoridades del Departamento pasaron los últimos meses elaborando una guía integral sobre el uso de IA en el aula, incorporando comentarios de padres, funcionarios electos y empresas tecnológicas. En marzo habían publicado un primer conjunto de pautas, que no restringían los dispositivos digitales ni limitaban el uso de IA en algunos grados.
Dudas sobre las excepciones a la nueva política
Kelly Clancy, madre en Brooklyn y fundadora de la organización Parents for A.I. Caution, además de integrante de la Coalición por una Moratoria de la Inteligencia Artificial, sostuvo que el Departamento debería haber atendido los reclamos de padres como ella e impuesto una moratoria temporal sobre la tecnología.
“El hecho de que esta política exista se debe al enorme trabajo de los padres de toda la ciudad que se manifestaron contra el avance excesivo de la IA en las aulas de sus hijos”, dijo Clancy. La mujer señaló además que le preocupa que la política resulte menos restrictiva de lo que parece, ya que contiene varias excepciones que podrían habilitar un uso más amplio de la inteligencia artificial.
Según un resumen de las pautas del Departamento obtenido por The New York Times, las nuevas reglas no se aplicarán a los “programas de enseñanza aprobados de forma centralizada” en todos los grados, como libros electrónicos y software de programación. Tampoco regirán para algunos exámenes de los alumnos, ni para las herramientas de apoyo a estudiantes con discapacidades o a quienes todavía están aprendiendo inglés.
Los docentes de Nueva York, en cambio, no enfrentarán las mismas restricciones y podrán usar inteligencia artificial en su trabajo, entre otras cosas para armar planificaciones de clase, traducir material y redactar mensajes. Aun así, hay límites: la IA no podrá ser consultada, por ejemplo, para decidir si un estudiante debe graduarse, ni para definir cómo asesorar a un alumno en una situación de crisis.
Preguntas abiertas sobre la implementación
Las autoridades del Departamento presentaron el martes las nuevas reglas ante distintos actores del sistema educativo. Varias de las personas que asistieron a esas presentaciones dijeron que todavía tienen muchas dudas sobre la implementación, entre ellas si el Departamento eliminará las aplicaciones educativas que ya incorporaron inteligencia artificial.
“¿Qué significa esto en un mundo donde, a esta altura, todo el software usa IA generativa como parte de sus funciones centrales?”, se preguntó Naveed Hasan, integrante de un panel municipal de supervisión educativa con experiencia en política tecnológica.
Hasan remarcó que el Departamento de Educación, cuyo presupuesto de unos 40.000 millones de dólares es el más alto de cualquier agencia de la ciudad, tiene el poder de forzar a las empresas tecnológicas a modificar sus aplicaciones.
“¿Estamos finalmente usando la escala y el poder de compra del presupuesto de Nueva York para presionar a quienes nos venden estos productos, para decirles que los diseñen de una manera que nos funcione?”, planteó. “Todavía está por verse”, concluyó.
Fuente: The New York Times e Infobae