El Mundial de Fútbol recién finalizado se transformó en el negocio más grande de la historia, y el evento más fácil y más caro de vender en el mundo. Superó ampliamente los U$S 11.000 millones que tenía proyectados la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol (FIFA) y repartió U$S 871 millones entre las federaciones participantes. La selección de España, al coronarse campeona, se llevó un premio deportivo histórico de U$S50 millones. Los paquetes VIP llegaron a comercializarse por la propia FIFA hasta en U$S 35.000.
¿Debe República Dominicana destinar un buen dinero para que nuestra selección de fútbol clasifique para el próximo Mundial de 2030? ¿Debe aprovechar la publicidad al país y los dólares que genera el máximo acontecimiento deportivo mundial? ¿O mejor dedicar tiempo y dinero para otros temas?