México le ganó 2 a 0 a Ecuador por el Mundial de Fútbol y lo avanzó una instancia. La selección sudamericana estaba alojada en un hotel en Santa Fe. Centenares de fans los molestaron con cantos a favor de México, insultos y toda una sinfonía de instrumentos alrededor del lugar hasta la madrugada. Incluso otros huéspedes del hotel se quejaron de las molestias. La policía del país de izquierda simplemente no hizo nada.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol se quejó amargamente de este suceso y publicó su protesta: “Este proceder dista mucho de los principios de juego limpio, equidad y unidad que un Mundial de fútbol debería representar”. Ecuador ha pedido ante la organización “prestar mayor atención a esos acontecimientos y adoptar las medidas necesarias para salvaguardar la integridad de nuestros jugadores, cuerpo técnico e hinchas“.
La presidenta Claudia Sheinbaum también manfiestó su postura: «Hay que ser respetuosos siempre de todos los demás. Se entiende la alegría, es una alegría cuando gana la selección y el deseo de celebrar entre todos. Pero es importante el respeto a todos los demás, y también que recojan toda su basura cuando se van. Confiamos en los mexicanos en que celebren con responsabilidad». Parece que ni a ella le hacen caso.
Algunos recuerdan que hinchas ecuatorianos hicieron lo mismo cuando equipos mexicanos jugaban en dicho país. Pero eso no da ningún derecho a repetir la acción. Y muchos menos justificar a quienes debían guardar el orden. Es como si en Madrid molestaran a los turistas cubanos por haber perdido la isla a fines del siglo 19.
Las fuerzas del orden nada hicieron para subsanar con anterioridad este problema que era muy obvio que iba a suceder, dado el abundante intercambio en redes sociales para consumar la operación «no dejemos que descansen».
Además, la delegación ecuatoriana fue víctima de algunas otras «casualidades»: “Hemos demorado más de tres horas de lo establecido; teníamos que llegar a las seis de la tarde y no ha sido así. El traslado del aeropuerto al hotel terminó siendo [lo mismo que] un vuelo de nueve horas”, se quejó el técnico Sebastián Beccacece, que ha dejado de estar al frente de Ecuador tras la eliminación. El equipo llegó al Aeropuerto Felipe Ángeles y de ahí se trasladó a Santa Fe, pero en su camino se atravesaron con el habitual tráfico del Valle de México.
Frente a este descontrol, no nos resulta extraño que dos mujeres y un hombre fallecieran por asfixia durante la multitudinaria celebración que se escenificó la noche de martes en el centro de la capital mexicana tras la victoria que logró la selección de México sobre Ecuador, que le permitió avanzar a los octavos de final del Mundial.
Las muertes fueron confirmadas la madrugada del miércoles por la Secretaría de Salud capitalina, que indicó en su cuenta de X que en calles cercanas al céntrico Paseo de la Reforma fueron encontradas tres personas inconscientes que perecieron por asfixia. Los fallecidos tenían 48, 44 y 19 años. Las autoridades no ofrecieron detalles sobre cómo ocurrieron las muertes.
Basado en El País