El presidente Donald Trump celebró los nuevos máximos históricos alcanzados por Wall Street con un mensaje cargado de ironía y presión política: se autodenominó “Don Arancel” y pidió abiertamente que el Tribunal Supremo no invalide la mayor parte de los gravámenes globales impuestos por su Administración.
“Los mercados de EE.UU. acaban de alcanzar otro máximo histórico, todos ellos. ¡Gracias, Don Arancel!”, escribió el mandatario en su red Truth Social, en un mensaje en el que vinculó directamente el desempeño bursátil con su política comercial.
En la misma publicación, instó al alto tribunal a permitir que el país continúe lo que describió como una “marcha sin precedentes hacia una grandeza inigualable”.
Horas después, la Casa Blanca reforzó el mensaje con un tono visual y propagandístico.
En sus redes oficiales difundió una imagen generada por inteligencia artificial en la que Trump aparece caracterizado como el personaje publicitario Don Limpio (Mr. Clean), con los brazos cruzados y una camiseta blanca, acompañada del texto “Don Arancel” y el eslogan “No hay comercio como el de Don Arancel”.
El Supremo decidirá
El gesto llega a pocos días de que el Tribunal Supremo celebre este viernes una de sus llamadas “jornadas de opinión”, sesiones en las que se hacen públicas decisiones clave.
Aunque la Corte no adelanta el contenido de sus fallos, esa fecha podría convertirse en la primera oportunidad para pronunciarse sobre la legalidad de buena parte de los aranceles aprobados por Trump desde su regreso al poder.
Desde enero de 2025, el presidente ha endurecido de forma sustancial su agenda proteccionista, imponiendo gravámenes a decenas de socios comerciales.
Las tarifas parten de una base del 10 %, pero alcanzan hasta el 50 % en casos como Brasil y la India, medidas que la Casa Blanca ha justificado como represalias por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro y por la compra de crudo ruso, respectivamente.
La batalla legal se remonta a noviembre del año pasado, cuando el Supremo aceptó estudiar si Trump tenía la autoridad legal para aprobar la mayoría de estos aranceles amparándose en una ley de emergencia.
Una eventual derrota del Gobierno supondría la anulación de gran parte de los gravámenes y obligaría a devolver a las empresas afectadas decenas de miles de millones de dólares, un escenario que pondría bajo presión las cuentas públicas de Estados Unidos.
Fuente: El Diario NY