Sumida en uno de los momentos más duros de su historia, Ucrania soportó este sábado 29 de noviembre los continuos ataques de drones rusos, apenas unas horas después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, sumido en denuncias de corrupción, se viera forzado a destituir a su jefe de gabinete Andrii Yermak, uno de los hombres más poderosos del país.
El despido de Yermak, que significa un golpe durísimo para la gestión de Zelensky, cada vez más impopular, llega en un momento crucial ya que al margen del terror que provocan los drones rusos sobre instalaciones civiles, Estados Unidos sigue presionando a Kiev para que acepte el plan para poner fin a casi cuatro años de guerra con Rusia.
Justamente Yermak era quien se creía que iba a encabezar la delegación ucraniana en los diálogos previstos este fin de semana en Estados Unidos, pero Zelensky debió echarlo porque en dos semanas el escándalo de corrupción sobre el manejo de los fondos y armamento que llegaban al país y otras sombras sobre el sector energético no han parado de crecer, y amagan convertirse en un volcán que termine arrastrando al mismo Zelensky.
Las sospechas de que altos mandos del Gobierno pudieron haberse enriquecido con el dinero que llegaba al país para ayudarlo en la guerra contra Rusia ha significado un verdadero misil para la imagen de Zelensky, que había nombrado a Yermak en 2020 y al que había defendido en numerosas ocasiones de las sospechas que se tejían en su torno.
Mientras tanto, este sábado eran más de 600 mil los habitantes ucranianos que no tenían luz por los bombardeos rusos, indicó el Ministerio de Energía ucraniano.
Los ataques dejaron al menos un muerto y decenas de heridos, según las autoridades. Periodistas de la AFP escucharon fuertes explosiones alrededor de la medianoche en el centro de Kiev, y miles de personas habían usado las estaciones del metro como lugar para reunirse durante la noche, única instancia con la que confiaban en estar a salvo de los continuos ataques rusos, que no respetan áreas civiles y pueden caer, literalmente, en cualquier lado.
«Es otro intento por parte de los rusos de aterrorizar pura y simplemente a la población civil», denunció el jefe de la administración militar de la ciudad, Timur Tkachenko.
La postura de Zelenesky
El viernes Zelenski instó a los ucranianos a «no perder la unidad», pero no puede evitar las sospechas que lo apuntan sobre que conocía los manejos de Yermak e intentó protegerlo, incluso con proyectos que ante la opinión pública parecían debilitar las estructiras de control anticorrupción del Estado.
Este viernes la Agencia Anticorrupción ucraniana (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAP) llevaron a cabo registros en el domicilio de Yermak, una imagen impactante para el gobierno, y desde la oposición se considera al escándalo como uno de los peores casos de corrupción de la presidencia de Zelenski, que ya costó varios arrestos y la destitución de dos ministros.
La NABU destapó a principios de noviembre la existencia de un «sistema criminal», orquestado según los investigadores por un allegado del presidente. La red, según esta misma fuente, había desviado 100 millones de dólares que estaban destinados al sector energético.
Zelenski impuso en ese momento sanciones contra el presunto organizador, Timur Mindich, su antiguo socio de negocios y considerado amigo cercano. Pero ahora la oposición denuncia que Yermak aparece en grabaciones con los sospechosos, donde se le atribuyen órdenes para presionar y debilitar a las estructuras anticorrupción.
En dichas grabaciones se le identifica con el alias «Alí Baba». Exproductor de cine y jurista especializado en propiedad intelectual, Yermak trabajó junto a Zelenski en los años en que el actual presidente era un comediante muy popular.
Estaba considerado el segundo hombre más influyente del país después del mandatario. Desde el inicio de la invasión rusa ha encabezado varias rondas de negociaciones con los estadounidenses en Washington, así como el pasado fin de semana en Ginebra.
Para el analista político Volodimir Fessenko, esta situación de crisis del gobierno de Zelensky «debilita» la posición de Ucrania en las negociaciones sobre el plan estadounidense, y Rusia aprovechará «sin duda alguna» este escándalo.
Fuente: Perfil