UE y Mercosur crearán la zona de libre comercio más grande del mundo

Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur están cerca de concretar uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos de la historia reciente. El respaldo formal de los gobiernos de los Veintisiete marca el cierre de un proceso largo y complejo. También estuvo atravesado por tensiones políticas, económicas y medioambientales. Si la firma se concreta en los próximos días, el pacto dará origen a la zona de libre comercio más grande del mundo por población y peso económico.

El Consejo de la Unión Europea aprobó oficialmente, por mayoría, la firma del acuerdo de asociación con Mercosur. La decisión llegó después de que los embajadores permanentes alcanzaran un consenso político clave. Este avance supone un punto de inflexión en una negociación iniciada en Buenos Aires en 1999. Desde entonces, el proceso atravesó etapas de estancamiento y reactivación.

Separados por más de 10,000 kilómetros, ambos bloques suman una población cercana a 780 millones de personas. En conjunto, concentran alrededor del 25 % del PIB mundial, lo que refuerza el impacto global del entendimiento alcanzado.

Un proceso histórico marcado por avances y bloqueos
El origen del acuerdo UE Mercosur se remonta a 1995. Ese año, ambas regiones firmaron en Madrid el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación. Fue considerado pionero por tratarse del primer entendimiento entre dos uniones aduaneras. Desde entonces, el objetivo fue fortalecer los vínculos políticos y económicos. En una segunda etapa, se buscó avanzar hacia la liberalización comercial.

En la primavera de 2000 comenzaron formalmente las negociaciones para crear un área de libre comercio. Desde ese momento se celebraron casi 30 rondas negociadoras. El proceso estuvo marcado por desacuerdos profundos. Los principales conflictos se centraron en la agricultura, los estándares medioambientales y el acceso a los mercados.

Un primer hito se alcanzó el 28 de junio de 2019. Ese día, ambas partes anunciaron un preacuerdo en Buenos Aires tras dos décadas de diálogo. Sin embargo, la ratificación quedó bloqueada durante años. La falta de consenso interno en la Unión Europea fue clave. Países como Francia e Italia expresaron vetos explícitos.

El 6 de diciembre de 2024, en Montevideo, se logró un acuerdo definitivo. No obstante, el pacto aún quedó pendiente de ratificación formal. Las negociaciones se reactivaron con fuerza entre 2023 y 2025. Influyeron un nuevo contexto geopolítico y la necesidad de diversificar socios comerciales.

Impacto económico y estratégico del acuerdo UE Mercosur
Desde el punto de vista económico, el acuerdo tiene un alcance sin precedentes. La Unión Europea ha sido históricamente el principal socio comercial del Mercosur. El intercambio de bienes entre ambas regiones superó los 100,000 millones de euros en 2024, según datos oficiales.

La creación de esta zona de libre comercio permitirá una reducción progresiva de aranceles. También facilitará la eliminación de barreras regulatorias. Además, aportará mayor previsibilidad a las inversiones. Para el Mercosur, el acuerdo abre el acceso a uno de los mercados más grandes del mundo. Para la UE, refuerza su presencia estratégica en América Latina.

Sin embargo, el pacto también impone exigencias. La Unión Europea ha insistido en el cumplimiento de compromisos medioambientales y laborales. A su vez, los países del Mercosur defienden la protección de sus sectores agrícolas y productivos más sensibles.

Mercosur y su papel en la nueva economía global
El Mercosur está integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Como países asociados figuran Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam. Venezuela permanece suspendida desde diciembre de 2016. El bloque llega al acuerdo con una estructura diversa. Existen asimetrías económicas, pero también un alto potencial exportador.

Más allá del comercio, el pacto busca profundizar la cooperación en innovación y ciencia. También apunta a fortalecer la educación y la sostenibilidad. En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, el acuerdo cobra mayor relevancia. La reconfiguración de las cadenas de suministro refuerza su valor estratégico.

En definitiva, la inminente firma del acuerdo cierra un ciclo histórico iniciado hace más de dos décadas. Al mismo tiempo, abre una nueva etapa en las relaciones entre Europa y América Latina. Su implementación será clave para evaluar si cumple su promesa de crecimiento e integración. El desafío será lograr un desarrollo compartido en un mundo cada vez más interdependiente.

Fuente: Mercado

Comparte esta noticia