Rusia informó la destrucción de 128 drones ucranianos en la madrugada del miércoles, calificando la acción como un «ataque terrorista contra objetivos civiles».
La mayoría de los drones fueron derribados en la provincia de Krasnodar y Crimea, con otros interceptados en el mar de Azov, el mar Negro y las provincias de Briansk y Kursk. Según las autoridades rusas, varios municipios sufrieron daños materiales, pero no se reportaron víctimas.
En la provincia de Krasnodar, tres viviendas resultaron afectadas, y en la localidad de Verjnebakanski, los restos de un dron impactaron una tubería de gas, provocando un incendio que fue controlado.
Mientras tanto, en Sebastopol, la defensa aérea rusa derribó cuatro drones sobre el mar Negro. También se registraron cierres temporales del puente de Crimea debido a las amenazas aéreas.
Las autoridades rusas han intensificado sus medidas de seguridad ante estos ataques, mientras acusan a Kiev de llevar a cabo acciones terroristas contra civiles. A pesar del gran número de drones interceptados, el impacto material y las interrupciones en el tráfico de Crimea reflejan la creciente tensión en la región.