Por Néstor Saavedra*
Si, como se sospecha, Marcos fue el primero de los cuatro Evangelios, la primicia de la resurrección de Jesús la dio el ángel que se las contó a las mujeres. No había redes sociales pero, para impactarlas, posteó una imagen muy fuerte: “brillaba como un relámpago y su ropa era blanca como la nieve”.
En un “reel personalizado”, las tranquilizó (“dejen de tener miedo”) y les pidió que compartieran rápido el posteo, es decir que fueran ya a ver a los discípulos y les dijeran que el maestro había resucitado e iba a Galilea para reunirlos de nuevo.
Las mujeres van corriendo a repostear la noticia. Lo que sigue es didáctico: Jesús se les aparece. Aún no han cumplido la orden, pero Dios sabe de la obediencia antes de que obedezcamos.
En este agitado primer día de la semana, abrazan a su maestro, quizá comprobando que no era un fantasma. Y el Cristo resucitado les repite el mensaje inicial: no teman y vayan a darles la buena noticia a mis seguidores.
El etiquetado de aquella primicia funciona perfectamente. Tanto que Jesús se encuentra con ellos y les pide, en esencia, lo mismo: hagan viral el mensaje, hagan discípulos en todas las naciones. Tanto que hoy día sigue vigente el mensaje de compartir la misma noticia.
Tú tienes el libre albedrío de creer o no creer en la muerte y resurrección de Jesucristo. La historia no cambiará. La oferta estará siempre presente para ti. El mensaje central no va nunca a “Eliminados”. ¡Felices Pascuas!
*Master en teología por el Seminario Teológico Bautista de Argentina