Lo que comenzó como un ajuste operativo por tensiones geopolíticas terminó en un costoso incidente técnico para Air India. Un Airbus A350-900 (matrícula VT-JRB), que operaba el vuelo AI 101 con destino a Nueva York (JFK), sufrió daños de consideración en uno de sus motores tras regresar a su base en Nueva Delhi.
Mientras la aeronave sobrevolaba el espacio aéreo de Ahmedabad, la tripulación recibió la notificación del cierre repentino del espacio aéreo de Irán debido a la inestabilidad en la región. Dado que el plan de vuelo original no contemplaba el combustible extra ni la ruta necesaria para bordear el territorio iraní, los pilotos decidieron realizar un Air Turn-Back (regreso a la base) por razones operacionales y de seguridad.
El moderno avión aterrizó de regreso en el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi bajo condiciones de densa neblina. Sin embargo, la seguridad falló en tierra, mientras la aeronave carreteaba hacia su puerta de desembarque (Gate), un contenedor de equipaje (ULD) que se encontraba mal asegurado en la plataforma fue succionado por el motor derecho Rolls-Royce Trent XWB.
La ingestión del objeto causó daños importantes en los álabes del motor y la cubierta exterior (cowling), obligando a retirar la aeronave de servicio de manera inmediata para una reparación mayor.