El Indec informó que la inflación de diciembre en Argentina fue de 2,8% y cerró 2025 con 31,7%, el valor más bajo en los últimos ocho años, desde 2017, cuando registró 24,8% en el segundo año del mandato de Mauricio Macri. Comparado a 2024, se redujo 86,3 puntos. El Gobierno celebró este logro, que considera el principal de su gestión económica.
No obstante, el dato mensual no logra volver a perforar el 2%. Se ubicó por encima del rango de 2,3% y 2,6% que proyectaron los economistas y fue el más alto de los últimos siete meses: repitió la marca de abril, que también dio 2,8%.
Así, luego de un primer semestre de desaceleración, el IPC continuó la tendencia alcista registrada desde junio, cuando saltó de 1,5% en mayo a 1,6% ese mes, subió a 1,9% en julio y agosto, pasó a 2,1% en septiembre, aumentó a 2,3% en octubre y llegó a 2,5% en noviembre, antes del 2,8% de diciembre.
Por su parte, la inflación núcleo –que mide los precios sin el efecto de los regulados y estacionales– avanzó 3%, por encima del índice general, lo que evidencia todavía cierta resistencia a una baja significativa.
Diciembre suele ser un mes más inflacionario por factores como el cobro del aguinaldo y el consumo de fin de año. Pese a promociones por las Fiestas, se sintió el impacto de los servicios regulados, con aumentos por la recomposición en las tarifas como ocurrió en meses anteriores; y de la carne, que tuvo una suba mayor a la estacionalidad típica de la época, de más de 12%.
En diciembre, la categoría con el mayor aumento mensual fue transporte, con 4%, por la actualización del costo de los pasajes. Le siguieron los rubros de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,4%; comunicación, con 3,3%; y restaurantes y hoteles, con 3,2%.
A su vez, los alimentos y las bebidas sin alcohol –que tienen un peso de 27% en el IPC nacional– aumentaron 3,1%, por encima del IPC general (2,8%). En tanto, en el mismo nivel que la inflación general quedaron bebidas alcohólicas y tabaco.
En contraposición, los menores aumentos los tuvieron bienes y servicios varios (2,6%), recreación y cultura (2,5%), salud (2,1%), equipamiento y mantenimiento del hogar (2%), prendas de vestir y calzado (1,1%) y educación (0,4%).
De cara a 2026, la meta de 10,1% de inflación prevista por el Gobierno en la ley de Presupuesto enciende el debate entre analistas sobre la posibilidad de que efectivamente se cumpla. Implica una fuerte desaceleración respecto de los niveles actuales y supone que se mantendrán condiciones macro estrictas.
Aunque esperan que paulatinamente el IPC retome su camino descendente, ven poco probable que se alcance la pauta oficial y estiman que la inflación anual rondará entre 15% y 20%.
“Es claro que desinflar sigue siendo tarea dura, como enseña la experiencia latinoamericana de los ’80 y ’90, aun con superávit fiscal. Las nuevas bandas del dólar limitan la dinámica. Con ajuste de tarifas para seguir bajando el déficit, se dificulta más todavía”, consideró Ricardo Delgado, de Analytica.

La sexta inflación del mundo
Con este desempeño, en los últimos dos años, la Argentina mejoró su posición global: pasó de ser el país con la inflación más alta del mundo a estar sexta en 2025.
En 2023, tuvo la más alta de los últimos 32 años, desde la híper de 1990, cuando alcanzó 1.344%. El último año del gobierno de Alberto Fernández registró 211,4% y superó a Venezuela, con 193%; y El Líbano, con 192%. Fue el único país con una cifra mayor a 200%, en un año en el que ninguno latinoamericano tuvo un 10% anual, excepto la Argentina y Venezuela.
En 2024, el IPC bajó casi 100 puntos respecto de 2023 y llegó a 117,8%, aunque arrastró la suba anterior. Así, el primer año de Javier Milei cerró con la inflación más alta de América Latina y la Argentina quedó tercera a nivel mundial, detrás de Siria, con 120%; y Zimbabue y Sudán del Sur, que compartieron el segundo lugar, con 115%.
Con el último dato, el país termina sexto, por detrás de Venezuela (269,9%), Sudán del Sur (97,5%), Zimbabwe (89%), Sudán (87,2%) e Irán (42,4%).

Fuente: Clarín