Innovar o morir: cómo se adaptan las grandes marcas al nuevo e-commerce

En los últimos años, la venta por internet se transformó en la principal apuesta de expansión para las grandes compañías. En el país, el canal online gana terreno frente al retail físico, a tal punto que ya representa el 18% de las ventas totales, según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico.

Sin embargo, muchas marcas ven con frustración cómo sus competidores toman protagonismo, mientras sus e-commerce se vuelven un centro de costos con bajo retorno de inversión. Esta brecha suele originarse en la dependencia de desarrollos propios: infraestructuras rígidas que implican costos crecientes y una pérdida de agilidad para responder a las demandas del consumidor actual.

La facturación del e-commerce en la Argentina registró un crecimiento del 79% interanual durante la primera mitad de 2025, de acuerdo con información de la CACE. En ese contexto, la capacidad técnica para responder a la demanda dejó de ser un aspecto operativo secundario y pasó a ser un factor decisivo para la competitividad.

El valor de los ecosistemas integrales
El cambio de paradigma llevó a las empresas a replantear su estrategia digital. Cada vez más marcas optan por migrar a plataformas especializadas de e-commerce, que brindan un ecosistema integral de soluciones para grandes negocios.

Es que delegar la innovación en lainfraestructura tecnológica permite a las compañías concentrarse en su actividad principal y hacer uso de los beneficios obtenidos en herramientas como medios de pago, envíos, e-mail marketing y soporte personalizado, en mayor rentabilidad para el negocio.

Adaptación y eficiencia para cada industria
El modelo de ecosistema integral demostró utilidad en rubros tan diversos como moda, libros, decoración y consumo masivo. Marcas como Havanna, Lucciano’s, Yenny El Ateneo, Bensimon, Longchamp, Yelmo y más de 400 empresas escalaron así sus operaciones y optimizaron la experiencia del usuario. Cada sector adaptó su presencia digital sin comprometer la estabilidad tecnológica.

La decisión de sostener desarrollos propios implica riesgos financieros y operativos que las marcas líderes prefieren evitar. Gastar recursos en mantenimiento reactivo significa resignar oportunidades de innovación y perder relevancia frente a un consumidor en constante cambio.

El costo de no innovar
La dinámica del mercado digital exige respuestas rápidas y soluciones eficientes. Apostar por plataformas flexibles con ecosistemas integrados se volvió una condición para mantener la competitividad. Las empresas que relegaron la innovación tecnológica quedaron fuera de la conversación cultural y de las oportunidades comerciales.

El avance del e-commerce en la Argentina confirma que la migración a modelos más ágiles y colaborativos es una tendencia irreversible. La apuesta por plataformas especializadas responde a la necesidad de innovación, optimización de recursos y adaptación permanente.

Fuente: Infobae

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