Tres niños afganos, de entre 9 y 12 años, perdieron la vida debido al frío extremo mientras intentaban caminar entre dos aldeas en la provincia de Badakhshan, al noreste de Afganistán.
Las fuertes nevadas que azotan la región hicieron que los menores no pudieran soportar las condiciones climáticas, según informó Zabiullah Amiri, representante del Departamento de Información y Cultura de la provincia. Un cuarto joven que los acompañaba logró sobrevivir, aunque con gran dificultad.
El trágico incidente ocurrió en una zona montañosa del distrito de Raghistan, donde la geografía hostil y las bajas temperaturas son una constante en invierno. Las dificultades para acceder a servicios básicos y las precarias infraestructuras de transporte agravan la situación, dejando a muchas comunidades aisladas y vulnerables ante fenómenos climáticos extremos. En esta ocasión, la distancia de dos horas a pie entre las aldeas Nawabad Siyab y Colar resultó fatal para los pequeños.
Afganistán enfrenta un panorama crítico debido a sus desafíos geográficos, económicos y climáticos. Las décadas de conflictos han dejado al país con vías de transporte insuficientes y comunidades expuestas a riesgos mortales, como en el caso de Badakhshan, una región atravesada por las imponentes montañas del Hindú Kush y la cordillera del Pamir. Sin medidas concretas, estas tragedias seguirán afectando a la población más vulnerable del país.