El presidente Luis Abinader confirmó que su Gobierno trabaja para alcanzar un acuerdo de aranceles recíprocos que permita reducir las incertidumbres que enfrenta el sector productivo.
La negociación cobra relevancia después de que Estados Unidos incluyera a República Dominicana entre los 66 países afectados por nuevos aranceles de entre 10 % y 12.5 %, bajo el argumento de que esas naciones no hacen lo suficiente para evitar el ingreso de productos vinculados al trabajo forzoso.
Durante su participación en el Segundo Foro Internacional de Inversión y Nearshoring de República Dominicana, Abinader señaló que el objetivo de su administración es concretar el entendimiento con Washington “en el menor tiempo posible”.
El mandatario atribuyó esta tarea como una de las prioridades del nuevo canciller dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, quien deberá encabezar las conversaciones para defender los intereses comerciales del país.
Aranceles de EE. UU. elevan la presión sobre las exportaciones dominicanas
La aplicación de nuevos gravámenes representa un desafío para una economía estrechamente vinculada al mercado estadounidense. Estados Unidos es el principal socio comercial de República Dominicana, y el intercambio bilateral de bienes superó los 18,900 millones de dólares el año pasado.
En este contexto, cualquier modificación en las condiciones de acceso al mercado estadounidense puede tener efectos sobre empresas exportadoras, inversiones y decisiones relacionadas con la instalación de nuevas operaciones productivas.
El Gobierno dominicano busca que la negociación permita mantener condiciones competitivas para las empresas locales y, al mismo tiempo, preservar el atractivo del país como destino para la inversión extranjera.
El tema también adquiere importancia para las zonas francas, un sector fundamental para las exportaciones dominicanas y para la generación de empleos. Abinader reconoció que el panorama internacional presenta importantes desafíos y llamó al Gobierno, a la industria y a los inversionistas a coordinar esfuerzos para enfrentarlos.
Más allá del impacto inmediato de los aranceles, la negociación con Washington refleja un escenario internacional en el que las políticas comerciales están adquiriendo un peso cada vez mayor en las decisiones de inversión.
Nearshoring abre oportunidades para República Dominicana
Pese a las presiones externas, el presidente destacó que República Dominicana continúa registrando crecimiento en materia de inversión extranjera directa y expresó su expectativa de mejorar los resultados durante este año.
El reto consiste ahora en aprovechar ese flujo de capital para transformar al país en un centro de producción con mayor contenido tecnológico y valor agregado.
En esa estrategia, el nearshoring aparece como una oportunidad relevante. La cercanía geográfica con Estados Unidos, los vínculos comerciales existentes y la capacidad desarrollada por las zonas francas pueden favorecer la llegada de empresas que buscan acercar sus cadenas de suministro al mercado norteamericano.
Abinader planteó además la necesidad de atraer industrias más sofisticadas, particularmente en sectores como tecnología, manufactura de dispositivos médicos y semiconductores.
La posibilidad de desarrollar actividades relacionadas con el ensamblaje de semiconductores representaría un salto importante para la estructura productiva dominicana, al permitir avanzar desde operaciones manufactureras tradicionales hacia actividades con mayor componente tecnológico.
Una negociación clave para la economía dominicana
El eventual acuerdo de aranceles recíprocos con Estados Unidos se perfila como uno de los asuntos comerciales más importantes para República Dominicana en el corto plazo.
Para el Gobierno, el objetivo no se limita a responder a los nuevos aranceles, sino a garantizar condiciones que mantengan la competitividad de las exportaciones dominicanas y permitan continuar captando inversiones.
La negociación también llega en un momento en que las empresas internacionales están revisando sus cadenas de suministro y buscando reducir riesgos asociados a tensiones comerciales y geopolíticas.
En ese escenario, República Dominicana intenta posicionarse como un destino atractivo para nuevas inversiones orientadas al mercado estadounidense. Sin embargo, para consolidar esa ventaja será necesario combinar estabilidad comercial, infraestructura, talento humano y una oferta industrial cada vez más especializada.
El resultado de las conversaciones con Washington podría convertirse, por tanto, en un factor determinante para la evolución de las exportaciones, las zonas francas y la estrategia de nearshoring del país.
Fuente: Mercado