El reciente doblete sísmico registrado en Venezuela reavivó el debate sobre la vulnerabilidad de República Dominicana frente a un terremoto de gran magnitud. Durante un panel organizado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), especialistas en ingeniería sísmica, estructuras y seguros advirtieron que el país enfrenta un escenario de alto riesgo debido al prolongado período de inactividad de la Falla Septentrional y a las deficiencias que aún persisten en la calidad y supervisión de muchas construcciones.
La principal preocupación expresada por los expertos no fue la posibilidad de que ocurra un terremoto, sino el estado de las edificaciones que tendrían que resistirlo. «Los terremotos no matan; matan las estructuras», resumió el ingeniero estructural Luis Abbott, al insistir en que el mayor peligro radica en las construcciones informales y en aquellas que, aun contando con planos aprobados, no reciben una supervisión adecuada durante su ejecución.
Según explicó la ingeniera sísmica Claudia Germoso, República Dominicana se encuentra sobre el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica, donde existen unas 18 fallas geológicas activas. Entre ellas destacan la Falla de Enriquillo, al sur, y la Falla Septentrional, que atraviesa el norte del país desde Montecristi hasta Samaná.
La especialista recordó que esta última presenta un período promedio de recurrencia de grandes terremotos de unos 50 años, aunque han transcurrido cerca de ocho décadas desde el último evento de gran magnitud asociado a esa falla, ocurrido en 1946 frente a Samaná y que generó un tsunami.
«Estamos aguardando un evento de proporciones importantes. No se trata de si ocurrirá, sino de cuándo ocurrirá», afirmó Germoso, quien también llamó a fortalecer la preparación ciudadana y la capacidad de respuesta ante una eventual emergencia.
Santiago, entre las zonas más expuestas
Los especialistas señalaron que el nivel de riesgo no es uniforme en todo el territorio nacional. Mientras gran parte del Gran Santo Domingo se encuentra asentada sobre roca relativamente rígida, capaz de atenuar parcialmente las ondas sísmicas —con excepción de sectores costeros y de suelos arcillosos—, Santiago y otras provincias del norte presentan una mayor exposición debido a su cercanía con la Falla Septentrional y a las características de sus terrenos, que amplifican el movimiento del suelo.
También se mencionó el potencial de otras estructuras geológicas, como la Trinchera de los Muertos, una falla submarina cuya actividad podría afectar directamente al Gran Santo Domingo.
La supervisión de las obras, el punto crítico
Durante el panel, Abbott cuestionó la idea de que una licencia de construcción represente por sí sola una garantía de seguridad.
A su juicio, los planos aprobados por el Ministerio de Obras Públicas resultan insuficientes si no existe una fiscalización permanente durante el proceso constructivo, ya que el comportamiento de una edificación dependerá de cómo fue realmente ejecutada y no de lo que aparece en los documentos técnicos.
El especialista sostuvo que, en muchos proyectos inmobiliarios, la atención suele concentrarse en la apariencia de las edificaciones y en los acabados, relegando elementos estructurales fundamentales como los muros de corte y otros sistemas diseñados para resistir cargas sísmicas.
Asimismo, recomendó que las edificaciones sean evaluadas por especialistas cuando presenten grietas diagonales superiores a dos milímetros en columnas o muros, al considerar que una inspección temprana puede identificar daños estructurales antes de que evolucionen.
Investigación y mapas de amenaza
Como parte de sus investigaciones, el INTEC informó que desarrolla una red de monitoreo sísmico integrada por sismómetros, acelerómetros y estaciones de banda ancha para estudiar el comportamiento de la Falla Septentrional y elaborar mapas actualizados de amenaza sísmica.
La universidad indicó que también realiza estudios de microzonificación en Santo Domingo, Santiago y Barahona, apoyándose en imágenes satelitales, drones y modelos de inteligencia artificial para analizar la vulnerabilidad del territorio.
Seguros: cobertura insuficiente frente a un gran terremoto
El panel también abordó el impacto económico que tendría un terremoto sobre viviendas y empresas.
Representantes del sector asegurador advirtieron que muchas propiedades cuentan con pólizas que únicamente cubren el saldo pendiente de un préstamo hipotecario, pero no el costo real de reconstrucción del inmueble.
Los especialistas recomendaron revisar las pólizas para confirmar que incluyan cobertura por terremotos y evitar el denominado «subseguro», una situación en la que la suma asegurada resulta inferior al valor real de reposición de la propiedad.
Además, señalaron que el mercado internacional del reaseguro atraviesa un período de aumento de costos debido al incremento de los desastres naturales en distintas regiones del mundo, por lo que mejorar la calidad de la información técnica sobre las edificaciones dominicanas podría contribuir a reducir la incertidumbre de las aseguradoras y abaratar las primas en el futuro.
El debate fue motivado por el fuerte sismo registrado recientemente en Venezuela, utilizado por los especialistas como referencia para recordar que la amenaza sísmica continúa siendo una realidad para República Dominicana y que el principal desafío sigue siendo la vulnerabilidad del parque de edificaciones frente a un eventual terremoto de gran magnitud.
Fuente: Acento