República Dominicana vuelve a los mercados internacionales con emisión de deuda en dólares

La República Dominicana vuelve a captar la atención de los mercados internacionales con una nueva emisión de bonos en dólares, en un contexto marcado por la búsqueda de liquidez por parte de economías emergentes al inicio de 2026. La operación confirma la estrategia del Gobierno de anticiparse a posibles episodios de volatilidad global y asegurar recursos en condiciones que aún se consideran favorables.

El país caribeño estructuró la transacción en dos tramos, con vencimientos a 8 años y 12.25 años, respectivamente. Según fuentes del mercado, las conversaciones iniciales de precios apuntan a rendimientos cercanos a 6.1 % para el tramo más corto y 6.5 % para el de mayor plazo. La colocación es liderada por Citigroup Inc y JPMorgan Chase & Co, dos de las entidades financieras más influyentes a nivel global.

Esta decisión no es aislada. Forma parte de una tendencia más amplia en la que gobiernos y corporaciones de mercados emergentes buscan asegurar financiamiento antes de posibles ajustes en las tasas de interés internacionales.

Emisión de bonos y estrategia financiera 2026
La nueva emisión de deuda soberana se produce tras un 2025 activo en los mercados. El año pasado, la República Dominicana colocó US$ 4,600 millones en bonos en dólares y 225,000 millones de pesos dominicanos, equivalentes a aproximadamente US$ 3,600 millones, en instrumentos en moneda local.

El movimiento actual refuerza una estrategia clara de manejo de pasivos. El Gobierno apuesta por extender vencimientos y mantener una estructura diversificada entre deuda externa e interna. En un entorno donde los inversionistas evalúan con lupa el riesgo soberano, el país busca consolidar su reputación como emisor confiable en América Latina y el Caribe.

Desde el punto de vista macroeconómico, el contexto acompaña. El Ministerio de Hacienda proyecta un crecimiento económico de entre 4.5 % y 5 % en 2026, impulsado principalmente por el aumento del gasto público y el dinamismo del consumo interno. Este ritmo de expansión coloca a la economía dominicana entre las de mejor desempeño en la región.

La combinación de crecimiento sostenido y acceso constante a los mercados internacionales fortalece la narrativa oficial de estabilidad fiscal y disciplina macroeconómica.

Calificación crediticia y meta de grado de inversión
Uno de los objetivos centrales del presidente Luis Abinader, es que la República Dominicana alcance el grado de inversión antes de finalizar su mandato. Este hito permitiría reducir el costo de financiamiento y ampliar la base de inversionistas institucionales interesados en la deuda dominicana.

En agosto pasado, Moody’s Ratings elevó la calificación crediticia del país a Ba2, situándola a dos escalones del grado de inversión. La agencia destacó el crecimiento sostenido, la diversificación económica y la mejora en la generación de ingresos fiscales como factores determinantes.

Por su parte, S&P Global Ratings mantiene la nota también dos niveles por debajo del grado de inversión, mientras que Fitch Ratings ubica el crédito soberano un escalón más abajo que sus pares. Estas evaluaciones reflejan avances estructurales, aunque todavía persisten desafíos relacionados con la consolidación fiscal y la gestión de la deuda pública.

Alcanzar el grado de inversión no solo tendría implicaciones financieras. También enviaría una señal política y económica contundente sobre la estabilidad institucional y la confianza internacional en el país.

Mercados emergentes y apetito por deuda dominicana
La operación se enmarca en una ola de emisiones de bonos de mercados emergentes que buscan adelantarse a posibles cambios en la política monetaria global. Con la expectativa de ajustes en las tasas de interés en Estados Unidos y Europa, muchos emisores prefieren asegurar financiamiento temprano en el año.

En este escenario, la República Dominicana ha logrado posicionarse como un emisor recurrente y atractivo. Los rendimientos ofrecidos, en torno al 6 %, resultan competitivos si se comparan con otros soberanos de calificación similar. Además, el historial reciente de crecimiento económico y estabilidad cambiaria contribuye a reforzar la percepción de menor riesgo relativo.

El apetito de los inversionistas internacionales también se explica por la diversificación sectorial de la economía dominicana. Turismo, zonas francas, remesas y construcción continúan siendo pilares que sostienen la actividad económica. Esta base amplia reduce la vulnerabilidad ante choques externos específicos.

No obstante, los analistas advierten que el entorno global sigue siendo incierto. Factores como la volatilidad en los mercados financieros, la evolución de la inflación internacional y eventuales tensiones geopolíticas podrían influir en las condiciones futuras de financiamiento.

Fuente: Mercado

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