El presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), Guido Gómez Mazara, sostuvo que la sociedad dominicana padece de un déficit de ideas porque impiden que la ciudadanía cierre filas alrededor de los proyectos esenciales de la nación como resultado de un debate orgánico alrededor de la economía, libertades públicas, institucionalidad, sistema de partidos, desarrollo social, cultura, educación, seguridad, desarrollo tecnológico y políticas sanitarias.
El funcionario habló en el marco de una charla celebrada por el club de ideas de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) sobre el pasado, presente y futuro de la cultura política.
Gómez Mazara reflexionó sobre los periodos democráticos post Trujillo, lamentándose que durante la dictadura de 31 entre 1930-61, el tirano no se podía reputar cercano al debate y confrontación de las ideas, pero sus intelectuales siempre perfilaron las líneas básicas en capacidad de darle consistencia a un régimen, indefendible desde el punto de vista de los parámetros democráticos, determinado a estructurar toda una narrativa sobre el hombre indispensable, progreso, desarrollo e impulsor de la modernización del Estado.
Para el profesional del derecho, toda la transición democrática después del ajusticiamiento, constituyó un punto de florecimiento de las ideas, con líderes políticos de un variopinto ideológico con destrezas y habilidades en la promoción de conceptos que contribuyeron a un mayor nivel del debate público, aunque sesgado por las pasiones propias de la época, resulta innegable la cuota de educación política exhibida por una ciudadanía ávida de ideas y reproducidas en múltiples ámbitos de la vida nacional.
Sostuvo que, Joaquín Balaguer, Juan Bosch, José Francisco Peña, el liderazgo de izquierda, se caracterizaron por una base cultural y formativa, fuente de elevación del nivel de la confrontación partidaria y garantía de que los ciudadanos obtengan información suficiente, y así, determinar sus preferencias.
Para el funcionario público, con la desaparición física de los líderes emblemáticos, los espacios del debate de las ideas fueron tomados por una alarmante noción de lo pragmático, dándole oportunidad a una transformación desafortunada del sentido de las ideas y contenidos en una diversidad de escenarios con un común denominador: la vaciedad sustentada en la fuerza de recursos económicos, sustituyendo los talentos y formación.
Gómez Mazara reiteró la debilidad del actual liderazgo, sin endosarle una total responsabilidad, debido a las especificidades de la actual coyuntura política y social, orientadas por una transformación tecnológica que, indirectamente, facilita la información y construyen perfiles con evidentes debilidades, amparados en el rápido acceso que, sirve inconscientemente, de aplauso a la holgazanería intelectual, ambientando liderazgos en todos los órdenes de la nación escasos del talento indispensable para el justo desempeño.
El sustento de los alegatos para justificar la crisis de las ideas en el país, para Gómez Mazara se expresa genuinamente en la falta de calidad del producto político, allanando el camino de una mediocracia.
Fuente: Listín Diario