De la hiperconectividad infantil al desafío familiar: celulares, bienestar y el rol de los adultos ante el modelo digital

El uso excesivo de redes sociales y celulares es siempre tema de conversación. El verano, que muchas veces implica descanso, resulta un momento donde, incluso, aumenta este hábito que llegó para quedarse. Las vacaciones plantean desafíos importantes para la convivencia y el bienestar de niños, niñas y adolescentes. En los periodos de descanso, la tendencia a permanecer conectados puede restarles tiempo de calidad en familia y dificultar el disfrute pleno de las actividades fuera de la pantalla.

Los datos son contundentes: el 41% de las niñas de entre cinco y 13 años prefiere no ir de vacaciones si el lugar de destino no cuenta con acceso a Internet, según un estudio realizado en Estados Unidos con la participación de 1.000 menores. Este comportamiento refleja la centralidad que ha adquirido la conexión digital en la vida cotidiana y social de la infancia.

La Academia Estadounidense de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP) señala que el uso excesivo de pantallas puede vincularse con alteraciones del sueño, bajo rendimiento escolar y menor desarrollo de habilidades sociales en niños y adolescentes.

Según lo publicado en una nota reciente de Infobae, sugiere establecer límites en el tiempo dedicado a dispositivos, dar prioridad a las actividades familiares y favorecer la interacción presencial entre pares para fortalecer el bienestar emocional y social. También propone una supervisión activa y mantener un diálogo abierto sobre los contenidos que consumen los menores.

La preocupación por los riesgos asociados al uso de dispositivos electrónicos ha aumentado, en particular en Australia. Según datos de Pursuit, el 80% de la población respalda la implementación de restricciones por edad para acceder a redes sociales. Además, seis de cada diez padres identifican estas plataformas como el principal riesgo para la salud mental de sus hijos.

Un estudio de JAMA Pediatrics que siguió a más de 4.000 jóvenes durante cuatro años en Estados Unidos halló que casi la mitad presenta patrones de uso adictivo de redes sociales, videojuegos o teléfonos móviles.

Según se detalla en una nota reciente de Infobae, el estudio, dirigido por la investigadora Yunyu Xiao de la Universidad de Cornell, se integró en el Adolescent Brain Cognitive Development Study y examinó los hábitos digitales de 4.285 adolescentes estadounidenses, desde los 10 hasta los 14 años.

La investigación identificó tres trayectorias de uso para redes sociales y teléfonos móviles, y dos para videojuegos. Cerca de un tercio de los participantes presentó un uso adictivo creciente de redes sociales (31,3%) o del celular (24,6%), mientras que otro grupo evidenció niveles máximos de uso adictivo desde etapas tempranas. Estas trayectorias se asociaron con un mayor riesgo de ideación suicida, conductas autolesivas y trastornos de salud mental.

El informe señaló que los adolescentes con un uso cada vez más adictivo de las redes sociales tienen más del doble de probabilidad de presentar conductas suicidas en comparación con quienes mantienen un uso bajo. En cuanto a los videojuegos, los niveles más altos de consumo se vincularon con síntomas de ansiedad o depresión. El aumento progresivo del uso de redes sociales también se relacionó con problemas de conducta, como impulsividad o irritabilidad.

El principal hallazgo fue que el tiempo total de exposición a pantallas no se asoció directamente con una peor salud mental; lo determinante resultó ser el patrón adictivo y su evolución a lo largo del tiempo.

El mundo empieza a poner límites al uso de redes sociales
Esta semana Pedro Sánchez anunció que España prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de 16 años, dentro de un conjunto de cinco medidas orientadas a fortalecer la soberanía digital. El presidente del Gobierno presentó esta iniciativa durante su intervención en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Arabia Saudí, un encuentro internacional de líderes. Sánchez destacó la necesidad de recuperar el control sobre los entornos digitales y transformar las redes sociales en espacios más seguros y democráticos, al señalar que en estas plataformas “las leyes se ignoran y los delitos se toleran”.

La Asamblea Nacional de Francia aprobó un proyecto de ley que busca prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 15 años y restringir el uso de teléfonos móviles en institutos de enseñanza secundaria.

Malasia tiene previsto implementar una prohibición de acceso a plataformas digitales para menores de 16 años a partir de 2026. Dinamarca informó que, desde el próximo año, los menores de 15 años no podrán usar redes sociales, salvo que cuenten con autorización parental a partir de los 13 años. En Estados Unidos, distintos estados aprobaron leyes que restringen el acceso de los niños a estas plataformas, algunas de las cuales requieren el consentimiento de los padres.

De acuerdo con el Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Ciencias Sociales (LINCS) de la Universidad de Flores, en Argentina más del 60% de la población muestra algún nivel de dependencia al celular, y un 25% se ubica en niveles altos. El uso intensivo del teléfono, según estos resultados, reduce el disfrute de las experiencias reales.

Por su parte, Pursuit (University of Melbourne) y estudios citados, sostienen que un manejo adecuado del tiempo frente a dispositivos puede transformar la experiencia digital y fortalecer habilidades sociales, la creatividad y el bienestar.

¿Qué hacer entonces? ¿Cuántas horas es mucho? ¿Hay que prohibirlas en ciertas edades? ¿Conviene tener “zonas libres” de pantallas? ¿Cómo gestionarlo?

SOS sobreexposición a contenido seleccionado
El psicólogo e investigador de la Universidad Autónoma, Eduardo Sandoval, advierte sobre los riesgos de la hiperconectividad en la infancia: “Pasar demasiado tiempo en las redes sociales durante etapas críticas del desarrollo puede alterar procesos cerebrales cruciales para la regulación emocional, el funcionamiento ejecutivo y las habilidades sociales. Sobre todo en niños menores de 10 años”.

Sandoval explica que “la sobreexposición a contenido seleccionado o la búsqueda de validación puede distorsionar la autopercepción, lo que lleva a un mayor riesgo de ansiedad y baja autoestima. De la misma forma, los sistemas de recompensa impulsados por la dopamina tienden a reforzar conductas compulsivas, lo que socava, por ejemplo, la atención sostenida y las rutinas saludables”.

El especialista sostiene que la falta de interacción fuera de línea “impide el desarrollo de la empatía y la comprensión social”. Por ello, considera esencial vigilar el uso de dispositivos digitales y promover el equilibrio con actividades y comunicaciones cara a cara.

El uso intensivo de celulares
Entre las estrategias recomendadas para el hogar, Sandoval sugiere que los padres establezcan rutinas constantes con “áreas o zonas libres de dispositivos dentro del hogar”, limiten la participación impulsada por la hiperactivación de la vía mesolímbica de la dopamina y fomenten actividades familiares y deportivas que fortalezcan el bienestar.

El académico remarca la importancia de la educación digital desde edades tempranas: “Enseñar un uso responsable de las redes sociales es clave”. Recomienda “establecer límites de tiempo frente a las pantallas o de uso diario, junto con fomentar la alfabetización digital, es decir, enseñar tempranamente a los niños a evaluar críticamente el contenido para identificar la desinformación”.

También destaca el valor del ejemplo adulto: “Los adultos a cargo de menores —añade— tenemos que predicar con el ejemplo, exhibir un uso consciente y responsable de las redes sociales, aprovechando que a través del modelamiento podamos transmitir hábitos responsables a los niños sobre cómo nos relacionamos con estos dispositivos”.

Para reforzar estos hábitos, Sandoval menciona la utilidad de herramientas de control parental, softwares y mecanismos que aseguren la privacidad y eviten la exposición a contenidos dañinos o riesgosos en Internet.

Entre las recomendaciones prácticas para padres y cuidadores, el psicólogo destaca la importancia de navegar en Internet junto a los hijos, orientarlos sobre páginas fiables y recalcarles que “nunca deben proporcionar datos personales en la red”.

También aconseja elegir videojuegos según las normas PEGI, supervisar tanto los juegos propios como los que los niños intercambian, y participar ocasionalmente en estas actividades.

Es fundamental establecer reglas claras sobre “cuándo, cuánto y dónde” se pueden usar dispositivos, integrando su uso tras cumplir con tareas escolares, domésticas o deportivas. Por último, Sandoval subraya la necesidad de generar confianza para que los niños puedan compartir dudas o problemas, y ser coherentes al dar ejemplo en la interacción con las redes.

Reconectar con el presente: dejar el celular y disfrutar
Más allá de la infancia, la desconexión se revela como una necesidad también en la vida adulta. En Mar del Plata, una propuesta reciente demostró el impacto de apartar el celular para vivir el momento: durante varias horas, un grupo decidió compartir algo sin consultar la pantalla, lo que transformó la desconfianza inicial en charlas espontáneas y un ambiente relajado.

En esta experiencia, una máquina expendedora ofrecía una cerveza solo a quienes dejaran el celular durante quince minutos. El efecto fue inmediato. Edith, de Lanús, relató: “Empecé sintiendo que me faltaba algo, tocándome el bolsillo, pero al rato bajó la ansiedad y cuando se terminó el tiempo tuve ganas de que fuera mucho más”.

Leo, visitante tucumano, resumió su vivencia: “Puedo decir que hace mucho tiempo no disfrutaba algo sin estar con el celu en la mano, no me acuerdo cuando fue la última vez, y eso está mal. Gracias por recordarme que no todo lo bueno tiene que pasar por ahí”.

“Andes Origen nació con una idea muy clara: crear una cerveza pensada para esos momentos que parecen simples, pero que valen mucho”, explicaron los organizadores de esta idea que buscó fomentar la buena charla y un lindo lugar, cosas que a veces se pierden cuando estamos más atentos al celular que a lo que sucede alrededor.

Fuente: Infobae

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