El reciente aumento en el número de nacimientos en Corea del Sur marca un hito en la lucha contra la crisis demográfica que enfrenta el país. Tras nueve años de declive continuo, en 2024 nacieron 238,300 bebés, un incremento de 8,300 en comparación con el año anterior.
Este repunte ha sido atribuido en parte a un aumento en los matrimonios que habían sido pospuestos durante la pandemia del COVID-19, así como al crecimiento de la población en edad fértil. Sin embargo, expertos advierten que aún es temprano para determinar si esta tendencia se mantendrá o si es un fenómeno pasajero.
A pesar del ligero aumento en la tasa de fertilidad a 0.75, Corea del Sur sigue teniendo la más baja entre los países desarrollados. Las dificultades económicas, el alto costo de vida, la presión social y la falta de apoyo a la crianza continúan siendo obstáculos para que muchas parejas jóvenes decidan tener hijos.
El gobierno ha implementado incentivos financieros y programas de apoyo, pero los especialistas sugieren que es más efectivo enfocarse en mejorar las condiciones laborales y de vivienda para quienes desean formar una familia.
El impacto de la baja tasa de natalidad en la economía surcoreana es significativo, ya que se proyecta una escasez de mano de obra y un aumento en el gasto social en las próximas décadas.
Si bien este aumento en los nacimientos brinda una luz de esperanza, las autoridades deben seguir buscando soluciones estructurales para hacer frente al envejecimiento de la población.
La clave podría estar en un enfoque más integral, que no solo incentive la natalidad, sino que también garantice mejores condiciones de vida para las nuevas generaciones.